Historias en el metro - Cómo le quedó el ojo - NTCD Noticias
Martes 20 de octubre de 2020

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Historias en el metro - Cómo le quedó el ojo

Historias en el metro - Cómo le quedó el ojo

Historias en el metro - Cómo le quedó el ojo


Por Ricardo Burgos Orozco

Las hermanas Nancy y Dora Sandoval Magallanes llegaron a trabajar en diferentes tiempos al Metro. Han tenido experiencias disímbolas, pero ambas aman lo que hacen y han demostrado la importancia de las mujeres en sus ámbitos de responsabilidad.
Nancy se jubiló en 2015 después de 38 años de servicio. Es una de las primeras conductoras del Sistema de Transporte Colectivo. Fueron 40 mujeres quienes empezaron. Recordó que cuando ingresó, sus compañeros eran muy groseros, les hacían bromas pesadas y les preguntaban qué hacían en un área reservada para los hombres. Ella aguantaba y buscaba solucionar todos los problemas que se le presentaran para demostrarles que sí podía.
El ambiente era insoportable. Tenía un jefe que hablaba con puras groserías y le decía a Nancy: si no le gusta váyase a su casa y ella le contestaba: si me paga lo que me pagan aquí, con mucho gusto me voy. A final de cuentas –contó Nancy -- las mujeres salían adelante por más disciplinadas, puntuales, no eran faltistas e irresponsables.
De nada servía que su papá fuera uno de los trabajadores pioneros del Metro; todos desconfiaban de Nancy como conductora. Una ocasión un funcionario visitó las instalaciones y a ella le tocó recibirlo en la cabina del tren para darle un recorrido. Lo primero que preguntó él fue ¿Es usted capaz de manejar esto? Al final, cuando le demostró su habilidad, Nancy le preguntó a su invitado ¿Cómo le quedó el ojo?
Una anécdota que no olvida fue cuando se subieron al tren un grupo de porristas del equipo de futbol Pumas, llenaron varios vagones hacia la estación Copilco. Tenía 23 años de edad. En un momento alguien accionó la palanca de emergencia, cuando llegó a rearmarla, le silbaron por todo el recorrido; así lo hicieron varias veces y ella tuvo que aguantar seria, sin decir nada.
El orgullo de Nancy es que fue directora del Instituto de Capacitación y Desarrollo (Incade) donde se adiestran conductores, reguladores, personal técnico administrativo y operativo del Metro. Extraña toda la actividad, pero dijo que ahora cosecha lo que sembró porque se ganó el respeto de todas y todos.
Dora Sandoval Magallanes sigue en servicio con 31 años de antiguedad. Entró como taquillera, fue conductora y ahora es reguladora. Dijo que las cosas han cambiado para las mujeres; ahora son muy respetadas; hay equidad de género. No hay burlas y el trabajo se realiza en equipo.


Al principio había un baño general; cuando ella llegó ya había sanitarios diferenciados. Son 200 reguladores en el Sistema de Transporte Colectivo y de ellos, hay 50 mujeres; cada una de ellas debe ganarse el respeto diariamente con trabajo.
Destacó que los reguladores del Metro nunca pueden despegarse de su tablero ya que en cualquier momento puede suceder algún incidente y deben estar prevenidos para resolverlo y apoyar a los conductores en las líneas.
Dora platicó que durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 se le quedó un tren entre las estaciones Pantitlán y Puebla. Escuchaba por el radio el llanto de la conductora; se puso nerviosa, pero controló sus emociones y le habló con tranquilidad para tratar de calmarla mientras el movimiento telúrico continuaba, no paraba, los vidrios tronaban en el edificio y ella buscó meterse debajo de las mesas. Sin embargo, primero se aseguro que auxiliaran a su compañera y la dejaran a salvo.
Nancy y Dora Sandoval Magallanes, dos mujeres ejemplo de trabajo y servicio en el Metro. Mis respetos.

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