Este 29 de agosto de 2026, México enfrenta condiciones climáticas extremas con lluvias intensas, calor de hasta 45 grados y fuertes vientos en varias regiones, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). La interacción del monzón mexicano, la onda tropical 33 y canales de baja presión generan un ambiente de alta inestabilidad atmosférica que afecta desde el noroeste hasta el sureste del país. Se prevén tormentas eléctricas, caída de granizo y rachas de viento que podrían superar los 60 km/h en zonas costeras y de alta montaña.

Las precipitaciones más intensas, con acumulados de 50 a 75 milímetros, se concentran en Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Durango, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Campeche y Yucatán. Estas lluvias pueden provocar deslaves, inundaciones urbanas y crecidas de ríos, por lo que las autoridades recomiendan extremar precauciones y atender los avisos de Protección Civil. En contraste, el norte del país registra temperaturas superiores a 45°C en Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, lo que incrementa el riesgo de golpes de calor y propagación de incendios forestales.

En la Ciudad de México, el termómetro alcanzará una máxima de 25°C y una mínima de 14°C, con chubascos y lluvias fuertes puntuales acompañadas de actividad eléctrica y posible granizo durante la tarde y noche. Las demarcaciones más afectadas serán las del sur y poniente, donde se recomienda evitar zonas con árboles o estructuras vulnerables. El clima extremo también impacta la calidad del aire y la movilidad, por lo que se sugiere a la población mantenerse informada a través de canales oficiales.

Estos fenómenos meteorológicos subrayan la vulnerabilidad del país ante eventos climáticos adversos, que afectan la agricultura, la infraestructura y la salud pública. Las lluvias torrenciales pueden dañar cultivos y carreteras, mientras que el calor extremo agrava enfermedades crónicas y limita las actividades al aire libre. Especialistas en cambio climático señalan que la frecuencia e intensidad de estos eventos aumentará en los próximos años, por lo que se requieren políticas de adaptación y prevención más sólidas.

Ante este panorama, las autoridades federales y estatales activaron protocolos de emergencia en las entidades más afectadas, incluyendo la suspensión de clases en algunos municipios y la habilitación de refugios temporales. Se recomienda a la población evitar cruzar ríos o arroyos crecidos, asegurar objetos que puedan ser arrastrados por el viento y mantenerse hidratada. La coordinación entre gobierno y sociedad es clave para reducir riesgos y proteger la vida ante estos fenómenos que, cada vez más, forman parte del nuevo clima en México.