_ El Día de Reyes, celebrado cada 6 de enero en México, conmemora la adoración del niño Jesús por los magos según el Evangelio según Mateo. Estos sabios, guiados por una estrella, ofrecieron oro, incienso y mirra al recién nacido en Belén. La festividad coincide con la Epifanía, una de las liturgias cristianas más antiguas que significa 'manifestación', aunque en México su celebración se recorre al domingo entre el 2 y el 8 de enero. El relato bíblico detalla que los magos evitaron regresar a Jerusalén tras ser advertidos en sueños sobre las intenciones del rey Herodes.
La identidad de los Reyes Magos se construyó a lo largo de siglos. El término 'mago' proviene del persa y se refería a sacerdotes estudiosos de las estrellas. Aunque la Biblia no especifica su número, los tres regalos llevaron a la tradición de tres personajes. Fue en el siglo VI cuando se difundieron ampliamente los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. En el siglo VIII, Beda el Venerable estableció su simbolismo: representaban las tres regiones conocidas (Asia, África y Europa) y las etapas de la vida. Melchor, un anciano con oro (Europa); Gaspar con incienso (Asia); y Baltasar con mirra (África). A partir del siglo IX comenzaron a representarse como reyes coronados.
La tradición llegó a México durante la colonia como parte de la estrategia evangelizadora. Elementos como la rosca de Reyes se utilizaron para consolidar la fe cristiana, sustituyendo fiestas indígenas. La rosca medieval, con un haba o frijol en su interior, evolucionó en México para incluir varios muñecos; quien los encuentra se compromete a pagar tamales el Día de la Candelaria (2 de febrero), fusionándose con celebraciones prehispánicas vinculadas al maíz. Según Miguel Ángel Ayala, profesor del Tec de Monterrey, esta adaptación refleja una idiosincrasia propia.
Hoy, el Día de Reyes se asocia principalmente con la entrega de regalos a niños por buen comportamiento. Antonio Rubial García, investigador de la UNAM, explica que esta costumbre no es colonial sino del siglo XIX, influida por prácticas europeas y el crecimiento burgués. La festividad convive en un ciclo invernal que mezcla tradiciones cristianas (nacimientos, cena navideña) con influencias anglosajonas como Santa Claus. A pesar del secularismo moderno, Rubial García destaca que el Día de Reyes permanece vigente como un símbolo cultural e identitario en México.