Ciudad de México, 26 de octubre de 2026.- Perder una mascota, terminar una relación, quedarse sin empleo o recibir el diagnóstico de una enfermedad puede provocar duelos invisibles, procesos emocionales que afectan la salud emocional y que no siempre son reconocidos por la sociedad.

Mariana Rodríguez Lugo, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó que estos duelos también se conocen como silenciosos o desautorizados porque surgen de pérdidas que el entorno no siempre considera importantes. Aunque pueden provocar tristeza, culpa y otros sentimientos difíciles de manejar.

Erika Gutiérrez Martínez, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, advirtió que la falta de reconocimiento social puede llevar a las personas a ocultar su sufrimiento. “Al faltar apoyo social, este tipo de situaciones genera que quienes las atraviesan no se sientan en confianza para expresar lo que sienten o compartir su experiencia y, muchas veces, terminan por invalidar su propio dolor”, explicó.

De acuerdo con las especialistas, entre los duelos invisibles más comunes están la muerte de una mascota, la pérdida de empleo, la ruptura de pareja, la pérdida de un embarazo, el diagnóstico de una enfermedad, la pérdida de una amistad y la enfermedad de un ser querido, como demencia u otro padecimiento.

La UNAM indicó que atravesar un duelo puede generar cambios emocionales, físicos y mentales, como cansancio, dificultades para concentrarse, problemas de memoria y menor capacidad para resolver situaciones cotidianas. También pueden aparecer sentimientos de tristeza, vergüenza, enojo o culpa.

Rodríguez Lugo advirtió que es importante prestar atención cuando una persona comienza a aislarse, pierde el apetito, deja de cuidarse o abandona actividades que antes disfrutaba. “No hay un plazo determinado para dejar de sentir tristeza u otras emociones”, señaló.

Para superar un duelo invisible, las especialistas recomendaron reconocer las emociones sin juzgarse ni exigirse una recuperación inmediata; buscar apoyo entre familiares, amistades o personas que hayan vivido experiencias similares; mantener hábitos de autocuidado, como comer adecuadamente, realizar actividad física y conservar rutinas; y acudir con un profesional de la salud mental cuando el malestar afecte la vida cotidiana.

La UNAM recordó que afrontar un duelo no significa olvidar lo ocurrido, sino aprender a continuar con la vida sin negar el dolor. “Se trata de caminar con el dolor y seguir haciendo las cosas que son importantes para nosotros”, concluyó Rodríguez Lugo.