_ En el marco del Día Mundial de la Obesidad, el secretario de Salud, David Kershenobich, presentó la Estrategia de Desaceleración del Sobrepeso y la Obesidad en México. La estrategia llama a enfrentar esta enfermedad con ciencia, responsabilidad social y una visión de Estado que coloque la salud pública por encima de cualquier interés comercial.
El titular de Salud subrayó que el sobrepeso y la obesidad no son únicamente un problema médico, sino también cultural, social y antropológico. Anunció que el Gobierno iniciará el seguimiento de un estudio entre aproximadamente 500 mil personas con sobrepeso y obesidad para identificar factores biológicos, sociales y ambientales que permitan diseñar mejores políticas públicas. El objetivo es entender cómo actúan estos factores para traducir ese conocimiento en el desarrollo de alimentos funcionales.
Durante la presentación, diversos organismos internacionales destacaron la gravedad del problema. El director general de Políticas en Salud Pública recordó que desde 1997 la OMS declaró la obesidad como epidemia global. El representante de UNICEF enfatizó que la obesidad no surgió de decisiones individuales, sino de sistemas alimentarios. La Organización Panamericana de la Salud reconoció el liderazgo de México en políticas como impuestos a bebidas azucaradas y regulación publicitaria dirigida a niños.
La ruta presentada articula regulación de entornos, educación alimentaria, promoción actividad física, políticas fiscales e investigación científica con visión al 2030. El mensaje fue claro: desacelerar la obesidad es una apuesta por el desarrollo y equidad. México refrenda así su compromiso con políticas basadas en evidencia y coordinación intersectorial.