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Sábado 21 de mayo de 2022

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Glaucoma, trastorno crónico de difícil detección

Glaucoma, trastorno crónico de difícil detección

Glaucoma, trastorno crónico de difícil detección

_ El glaucoma constituye la segunda causa más común de ceguera en el mundo, y la primera que ocasiona la pérdida irreversible de la visión, sólo después de la catarata; afecta a aproximadamente 70 millones de personas a nivel global, afirma la académica de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad León, Ana Laura Martínez Rodríguez.

Se trata de un trastorno crónico, progresivo y degenerativo que produce un daño característico del campo visual. Por lo general se produce cuando se acumula fluido (humor acuoso) en la parte delantera del ojo. El exceso de líquido aumenta la presión en este órgano y daña el nervio óptico, explica.

De acuerdo con la Fundación para la Investigación del Glaucoma, por ser una patología asintomática es difícil su detección en las fases iniciales, hasta que se encuentra avanzada. Se calcula que 50 por ciento de quienes la padecen lo desconoce.

La maestra en Rehabilitación Visual plantea que los estudios que pudieran generar estadísticas en torno al número de mexicanos que tienen esta enfermedad y las regiones en las que habitan, se generan, en su mayoría, en el centro del país. Por ello, las que existen son elaboradas en entidades hospitalarias de la Ciudad de México y arrojan que la mayoría de los pacientes proceden, principalmente, de la capital del país, Guerrero, Oaxaca y Veracruz.

Con motivo del Día Mundial del Glaucoma, que se conmemora el 12 de marzo, Ana Laura Martínez señala: existen diversos tipos de esta enfermedad, los dos principales son el de ángulo abierto y cerrado, se caracterizan por aumento de la presión intraocular.

Uno de los signos más característicos es la disminución progresiva de la visión periférica, lo que se conoce como visión en túnel. El campo visual central puede permanecer intacto, por lo que es frecuente que en etapas tempranas la enfermedad resulte imperceptible.

La especialista destaca que en el país 40 por ciento de los casos que se diagnostican, en general, es glaucoma primario de ángulo abierto cuya prevalencia en la población mexicana es, en promedio, de tres a cinco por ciento y se incrementa de acuerdo con la edad; a más años, mayor prevalencia.

Asimismo, acota, también existe el glaucoma juvenil, que se manifiesta de los cinco a los 18 años, con una prevalencia aproximada de un caso por cada diez mil individuos. Los pacientes son asintomáticos y con frecuencia se les diagnostica de manera incidental durante un examen rutinario.

La universitaria advierte que los factores de riesgo o predisposición están relacionados con el tipo de glaucoma. Sin embargo, se debe prestar atención a aquellos con familiares que lo presentan, pues en estos casos aumenta hasta cinco veces el riesgo de sufrirlo; además, la prevalencia de la alteración se incrementa con la edad.

Un aspecto importante a considerar es que las enfermedades metabólicas como diabetes e hipertensión también contribuyen a la predisposición o a elevar el riesgo de presentar glaucoma, precisa.

Se ha comprobado que la mejor forma de prevenir este trastorno es cuidarnos de manera integral; es decir, atender la calidad de nuestra alimentación, realizar ejercicio, estar atentos a nuestro estado de salud en general y, en el caso de padecer alguna de tipo metabólica, “darles seguimiento y revisarnos la vista desde edades tempranas”.

A pesar de que por lo regular el glaucoma se desarrolla a partir de los 40 años, es necesario acudir a revisiones rutinarias al menos una vez al año, lo que permitiría un diagnóstico precoz y prevenir la discapacidad visual.

La académica de la ENES León destaca que no existe cura para el glaucoma, pero se puede tratar para detener su progresión, “de ahí la importancia de detectarla a tiempo, cuando las implicaciones aun no tienen significancia en la calidad visual y de vida del paciente”.

Sin embargo, el grueso de la población mexicana no acude a consultas oftalmológicas rutinarias porque carece de esa cultura, o bien porque consideran que la atención a la salud visual es un servicio costoso.

Martínez Rodríguez aclara que un solo signo o síntoma no aporta un diagnóstico certero, por lo cual los pacientes deben ser evaluados de manera integral. Hay oftalmólogos con subespecialidad, “así de importante es revisarnos específicamente con los profesionales adecuados”.

Se requiere una valoración estructural, funcional e incluso electrofisiológica por medio de aparatos que examinan el fondo de ojo, campo visual, grosor de fibras nerviosas, sensibilidad al contraste, presión intraocular, etcétera, a fin de diagnosticar de manera correcta y brindar tratamiento adecuado. “No podemos basarnos en los resultados de un estudio, de un único síndrome de enfermedad ocular”, agrega.

La Unidad de Salud Visual de la ENES León ofrece a la población en general, en particular de la zona del Bajío, un gabinete de estudios mediante una serie de instrumentos de la más alta tecnología, además del personal capacitado para realizar una correcta interpretación de los resultados, “lo que nos permite diagnosticar y dar seguimiento”, informa Ana Laura Martínez.

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