Invierten 3.7 millones de pesos en restauración de zonas arqueológicas de Texcoco
_ El Programa de Acciones de Renovación, Rehabilitación y Mejoramiento de Zonas Arqueológicas y Museos, impulsado por el Gobierno de México, intervino tres antiguos asentamientos acolhuas del municipio de Texcoco, en el Estado de México: Tetzcotzinco, Huexotla y Los Melones. Con una inversión de 3.7 millones de pesos, se realizaron obras de restauración y mantenimiento que buscan conservar el patrimonio y mejorar las condiciones para la visita pública. La iniciativa se suma a un esfuerzo más amplio que también atendió otras nueve urbes prehispánicas en la entidad, entre ellas Teotihuacan, Malinalco, Chimalhuacán y Tenayuca, así como el Museo Nacional del Virreinato, en Tepotzotlán.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó el carácter público de esta inversión: “Invertir en patrimonio es una responsabilidad pública, significa cuidar la memoria de las comunidades y asegurar que siga formando parte de su vida presente. Los más de 3.7 millones de pesos destinados a Tetzcotzinco, Huexotla y Los Melones se traducen en conservación, espacios dignos y mejores condiciones para que la ciudadanía conozca el legado acolhua de Texcoco”. Sus declaraciones refuerzan el sentido social de las labores, que no solo atienden la conservación material, sino también el acceso y disfrute de los sitios históricos.
De acuerdo con el director de la representación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la entidad, Nahúm Noguera Rico, se trata de la primera vez que se atiende de manera simultánea un conjunto tan amplio de espacios patrimoniales abiertos a la visita pública. Este carácter inédito implica un reto logístico y técnico, pues cada sitio presenta condiciones particulares de deterioro y uso. Las labores abarcaron desde la limpieza general y el control de vegetación hasta la restitución de materiales pétreos y la consolidación de estructuras, con el propósito de garantizar la estabilidad de los monumentos y la seguridad de los visitantes.
Sobre Tetzcotzinco, cuyo nombre en náhuatl significa “el pequeño u honorable Tetzcoco” y que también es conocido como “los baños de Nezahualcóyotl”, la investigadora del Centro INAH Estado de México y titular del proyecto arqueológico, Rosalba Aguilera Muñoz, señaló que no había tenido una rehabilitación de tal magnitud desde la década de 1980. En el área de visita se pueden observar canales, basamentos piramidales, abrigos rocosos, tinas y escalinatas, entre otros elementos, los cuales dan testimonio del desarrollo de uno de los sistemas hidráulicos más importantes de la época precolombina, edificado entre 1250 y 1521 d.C. La investigadora explicó que la función de este sistema hidráulico no solo fue el abastecimiento de agua para fines económicos o de consumo, sino que existen hipótesis que indican un uso ritual, de esparcimiento y, quizá, curativo para las elites.
En cuanto a las labores específicas en Tetzcotzinco, se eliminaron grafitis, se inyectaron morteros a base de cal y arena, se restituyeron materiales pétreos en muros, escalinatas y esquinas; también se colocaron pisos de sacrificio, se sustituyeron juntas y se realizaron labores de limpieza general, poda y control de microorganismos. Por su parte, en Huexotla, sitio contemporáneo a Tetzcotzinco, se intervinieron cuatro de sus siete basamentos: La Estancia, La Comunidad, el Templo de Ehécatl y Santa María Grande. Los trabajos incluyeron reintegración de material pétreo, consolidación de aplanados, sustitución de juntas y retiro de vegetación invasiva. El arquitecto del Área de Monumentos Históricos del CINAH y residente de obra, Alphonse Dávalos García, agregó que también se renovó la malla perimetral y se reintegraron las tejas de la cubierta y el aplanado de la caseta de servicios; además, se resanaron fisuras y juntas, se realizaron labores de pintura, se cambió el mobiliario y se rehabilitó la instalación hidrosanitaria.
El tercer sitio, Los Melones, es un conjunto residencial del mismo periodo que los anteriores. Conserva algunos muros, arranques de estructuras y restos de una habitación central, cuya arquitectura se distingue por tener un núcleo de tierra con sillares en mampostería de tezontle negro y rojo, finamente tallado. Las mejoras consistieron en la reintegración de elementos pétreos, sustitución de juntas y restauración de dos muros que estaban disgregados, según explicó Aguilera Muñoz. Con estas acciones, el Gobierno de México busca preservar el legado acolhua de Texcoco y garantizar que estos espacios sigan formando parte de la vida cultural de las comunidades y de quienes los visitan.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó el carácter público de esta inversión: “Invertir en patrimonio es una responsabilidad pública, significa cuidar la memoria de las comunidades y asegurar que siga formando parte de su vida presente. Los más de 3.7 millones de pesos destinados a Tetzcotzinco, Huexotla y Los Melones se traducen en conservación, espacios dignos y mejores condiciones para que la ciudadanía conozca el legado acolhua de Texcoco”. Sus declaraciones refuerzan el sentido social de las labores, que no solo atienden la conservación material, sino también el acceso y disfrute de los sitios históricos.
De acuerdo con el director de la representación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la entidad, Nahúm Noguera Rico, se trata de la primera vez que se atiende de manera simultánea un conjunto tan amplio de espacios patrimoniales abiertos a la visita pública. Este carácter inédito implica un reto logístico y técnico, pues cada sitio presenta condiciones particulares de deterioro y uso. Las labores abarcaron desde la limpieza general y el control de vegetación hasta la restitución de materiales pétreos y la consolidación de estructuras, con el propósito de garantizar la estabilidad de los monumentos y la seguridad de los visitantes.
Sobre Tetzcotzinco, cuyo nombre en náhuatl significa “el pequeño u honorable Tetzcoco” y que también es conocido como “los baños de Nezahualcóyotl”, la investigadora del Centro INAH Estado de México y titular del proyecto arqueológico, Rosalba Aguilera Muñoz, señaló que no había tenido una rehabilitación de tal magnitud desde la década de 1980. En el área de visita se pueden observar canales, basamentos piramidales, abrigos rocosos, tinas y escalinatas, entre otros elementos, los cuales dan testimonio del desarrollo de uno de los sistemas hidráulicos más importantes de la época precolombina, edificado entre 1250 y 1521 d.C. La investigadora explicó que la función de este sistema hidráulico no solo fue el abastecimiento de agua para fines económicos o de consumo, sino que existen hipótesis que indican un uso ritual, de esparcimiento y, quizá, curativo para las elites.
En cuanto a las labores específicas en Tetzcotzinco, se eliminaron grafitis, se inyectaron morteros a base de cal y arena, se restituyeron materiales pétreos en muros, escalinatas y esquinas; también se colocaron pisos de sacrificio, se sustituyeron juntas y se realizaron labores de limpieza general, poda y control de microorganismos. Por su parte, en Huexotla, sitio contemporáneo a Tetzcotzinco, se intervinieron cuatro de sus siete basamentos: La Estancia, La Comunidad, el Templo de Ehécatl y Santa María Grande. Los trabajos incluyeron reintegración de material pétreo, consolidación de aplanados, sustitución de juntas y retiro de vegetación invasiva. El arquitecto del Área de Monumentos Históricos del CINAH y residente de obra, Alphonse Dávalos García, agregó que también se renovó la malla perimetral y se reintegraron las tejas de la cubierta y el aplanado de la caseta de servicios; además, se resanaron fisuras y juntas, se realizaron labores de pintura, se cambió el mobiliario y se rehabilitó la instalación hidrosanitaria.
El tercer sitio, Los Melones, es un conjunto residencial del mismo periodo que los anteriores. Conserva algunos muros, arranques de estructuras y restos de una habitación central, cuya arquitectura se distingue por tener un núcleo de tierra con sillares en mampostería de tezontle negro y rojo, finamente tallado. Las mejoras consistieron en la reintegración de elementos pétreos, sustitución de juntas y restauración de dos muros que estaban disgregados, según explicó Aguilera Muñoz. Con estas acciones, el Gobierno de México busca preservar el legado acolhua de Texcoco y garantizar que estos espacios sigan formando parte de la vida cultural de las comunidades y de quienes los visitan.