La actriz María Elena Olivares inició la temporada del unipersonal La Nona Roja en el Foro de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart), donde interpreta a Genaria, una expublicista que, a través del humor y los recuerdos, aborda la memoria, la amistad, las convicciones políticas y la discriminación hacia las personas mayores.

La puesta en escena, escrita por Mariana Hartasánchez y dirigida por Ginés Cruz, forma parte del ciclo "Octubre, mes de las resistencias" del Cenart. La temporada se presenta jueves y viernes a las 20 h, sábados a las 19 h y domingos a las 18 h, hasta el 10 de octubre de 2026. La obra es producida por la compañía Cardumen Teatro y marca los 70 años de trayectoria escénica de Olivares, quien a sus 90 años protagoniza el montaje.

Desde el inicio de la función, la separación entre escenario y espectadores se desdibuja. Las sillas se distribuyen frente y a los costados del espacio, rodeando a Genaria, quien comienza su presentación con una de sus "Charlas Geriátricas". Antes de entrar en sus recuerdos, invita al público a levantarse y bailar, hace preguntas y solicita su colaboración, lo que convierte a los asistentes en interlocutores de la protagonista.

Sentada frente a una mesa y acompañada de objetos cotidianos, Genaria reconstruye episodios de su pasado como publicista, recuerda campañas y anécdotas personales. Lo que parece una conferencia sobre la vejez deriva hacia temas como la memoria, la amistad y distintas formas de resistencia. El texto de Hartasánchez incorpora elementos de la biografía de Olivares, y la dirección de Ginés Cruz aprovecha la cercanía con el público para hacer de la participación una parte fundamental del relato.

La obra entrelaza la historia de Genaria con reflexiones sobre la discriminación hacia las personas mayores. La protagonista reivindica la experiencia acumulada con los años y cuestiona las miradas que reducen la vejez a fragilidad, dependencia o silencio. Conforme avanza la función, el tono se transforma: las anécdotas de una expublicista de verbo filoso dan paso a una mujer que revisa sus convicciones y recupera episodios vinculados con las luchas sociales.

El humor funciona como vehículo para introducir discusiones. Las carcajadas conviven con momentos de silencio y reflexión, sin abandonar la interacción que Genaria establece desde el comienzo. "La cercanía con ella hace que te sientas parte de la obra. Tiene un humor muy ácido y de pronto te estás riendo de cosas que también te hacen pensar", comentó Angélica al término de la función.

Otro asistente, Francisco, señaló: "Me gustó mucho cómo utiliza toda su experiencia para hablarte directamente. Hay momentos en los que te hace reír muchísimo y después cambia el tono y te deja pensando en lo que acaba de decir". La respuesta del público acompañó una función en la que la provocación, la ironía y la carcajada establecieron una conversación que convirtió a los asistentes en participantes activos.

La pieza forma parte de "Octubre, mes de las resistencias", ciclo del Cenart que reúne propuestas escénicas, musicales, cinematográficas y encuentros dedicados a distintas expresiones de resistencia. La temporada adquiere un significado particular en la trayectoria de María Elena Olivares, quien celebra 70 años de trabajo en escena.