_ La revisión conjunta del acuerdo comercial de América del Norte (T-MEC) coloca a México como pieza clave en la competitividad regional, según la Cámara de Comercio de Calgary y el Business Council of Alberta. Ambas organizaciones empresariales advierten que las políticas mexicanas en sectores estratégicos como energía, minería y agricultura generan fricciones que podrían tensar la negociación del tratado.
El sector privado canadiense reconoce que México ha consolidado su papel como eslabón central de las cadenas productivas norteamericanas, especialmente tras el desplazamiento de China como proveedor estratégico de Estados Unidos. Sin embargo, este reposicionamiento ha incrementado el escrutinio sobre el marco regulatorio mexicano y su alineación con los intereses de sus socios comerciales.
En energía, las críticas se centran en las políticas que priorizan a empresas estatales como Pemex, lo que limita la inversión extranjera y eleva el riesgo para proyectos canadienses. Los empresarios de Alberta señalan que las restricciones del T-MEC en mecanismos de solución de controversias debilitan la protección a la inversión, frenando la integración energética regional. La expectativa de que México retire el apoyo financiero a Pemex hacia 2027 abre la posibilidad de mayor participación privada, aunque se insiste en la necesidad de reglas claras.
La minería de minerales críticos como litio y cobalto representa otro eje de tensión. Calgary y Alberta destacan que el control estatal de las reservas mexicanas dificulta la creación de cadenas de suministro integradas en América del Norte y aumenta el riesgo de que empresas chinas accedan al mercado regional mediante filiales en México. En agricultura, la prohibición mexicana a la importación de canola genéticamente modificada es vista como una barrera no arancelaria incompatible con el T-MEC, lo que restringe el acceso de uno de los productos más relevantes de Canadá. En conjunto, las voces empresariales subrayan que México es indispensable para la seguridad energética, mineral y alimentaria de la región, pero enfrenta presiones para ajustar su marco regulatorio.