México participó en la Decimoséptima Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17), celebrada del 19 al 30 de octubre en Ereván, Armenia, donde presentó avances nacionales en conservación y restauración de ecosistemas y respaldó una agenda para acelerar la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal, adoptado en 2022, con metas hacia 2030.

La delegación mexicana fue encabezada por la subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental de la Semarnat, Marina Robles García, en representación de la secretaria Alicia Bárcena Ibarra. La integraron también el secretario ejecutivo de la Conabio, Raúl Jiménez Rosenberg; la titular de la Unidad Coordinadora de Asuntos Internacionales, Camila Zepeda Lizama; el director de Cooperación e Implementación en Biodiversidad de la Conabio, Hesiquio Benítez Díaz, y el director general para Temas Globales de la SRE, Roberto de León Huerta, además de equipos técnicos.

Uno de los puntos centrales fue la presentación del primer informe mundial State of Biodiversity Action, elaborado bajo los auspicios del Convenio sobre la Diversidad Biológica. El documento indica que cerca del 90 por ciento de las Partes ha establecido metas nacionales de biodiversidad y alrededor del 60 por ciento cuenta con estrategias y planes de acción nacionales; sin embargo, menos de la mitad de las metas nacionales evaluadas se encuentra encaminada a su cumplimiento, lo que evidencia la necesidad de acelerar las acciones de conservación, restauración y uso sostenible.

En el marco de la Conferencia, las Partes adoptaron 14 decisiones del Convenio y sus Protocolos de Cartagena y Nagoya, con avances en bioseguridad, especies exóticas invasoras e igualdad de género, entre otros temas. La delegación mexicana subrayó la importancia de fortalecer la cooperación internacional, movilizar recursos financieros suficientes y asegurar que los compromisos multilaterales se traduzcan en acciones concretas.

Durante el Segmento de Alto Nivel, la subsecretaria Marina Robles García señaló que la conservación de la biodiversidad es inseparable de la justicia social y del reconocimiento de los derechos de las comunidades que habitan y protegen los territorios. Sostuvo que la viabilidad de los ecosistemas depende también del bienestar y la dignidad de los pueblos que los custodian, por lo que resulta indispensable fortalecer su participación en las decisiones sobre conservación, restauración y uso sostenible. México reiteró su llamado a garantizar la participación plena y efectiva de los pueblos indígenas y las comunidades locales, con respeto a sus derechos, conocimientos tradicionales y prácticas bioculturales.

En cuanto a avances nacionales, México presentó su Estrategia Nacional sobre Biodiversidad y los progresos hacia la Meta 3 del Marco Mundial, que busca conservar efectivamente al menos el 30 por ciento de las zonas terrestres, de aguas continentales, marinas y costeras para 2030. La delegación destacó la contribución de las 232 Áreas Naturales Protegidas federales y de las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación, así como los esfuerzos para fortalecer su manejo efectivo, conectividad ecológica y sostenibilidad financiera. También informó sobre la preparación del Programa Nacional de Restauración Ambiental, orientado a revertir el deterioro ecológico y recuperar ecosistemas prioritarios, particularmente en las regiones más vulnerables del país.

El financiamiento fue uno de los temas centrales de la COP17. Durante la Conferencia se anunciaron nuevas contribuciones por aproximadamente 60.22 millones de dólares al Fondo del Marco Mundial para la Biodiversidad, administrado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), provenientes de Alemania, Islandia, Mónaco, la provincia de Quebec y la ciudad de Berlín. Este mecanismo ha programado más de 362 millones de dólares para proyectos en 87 países, con especial atención a las necesidades de los países en desarrollo y al fortalecimiento de las acciones de conservación impulsadas por los pueblos indígenas y las comunidades locales.

No obstante, el primer balance global confirma que persisten brechas significativas de financiamiento y otros medios de implementación, así como desafíos relacionados con la transformación de incentivos económicos perjudiciales para la naturaleza. México destacó la importancia de fortalecer los mecanismos multilaterales de financiamiento y promover instrumentos transparentes, accesibles y sostenibles que respondan a las prioridades nacionales y permitan generar resultados verificables.

La Semarnat y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) presentaron avances para fortalecer la sostenibilidad financiera y el manejo efectivo de las Áreas Naturales Protegidas mediante alianzas con organismos multilaterales, instituciones financieras y organizaciones de la sociedad civil. Entre las iniciativas destacadas está MEx30x30, uno de los primeros proyectos financiados por el Fondo del Marco Mundial para la Biodiversidad, orientado a fortalecer las capacidades institucionales y financieras para la conservación de largo plazo de las Áreas Naturales Protegidas de México. También se presentaron los avances del proyecto ACCIÓN, financiado por el Fondo Verde para el Clima, que promueve la adaptación basada en ecosistemas y la resiliencia climática de comunidades y territorios de la península de Yucatán, así como la cooperación con KfW Banco de Desarrollo para dar continuidad a acciones de conservación y uso sostenible de ecosistemas de montaña del centro del país.

La delegación mexicana destacó el Corredor Biocultural de la Gran Selva Maya, iniciativa de cooperación entre México, Guatemala y Belice formalizada mediante la Declaración de Calakmul de agosto de 2025, como ejemplo de cooperación regional para fortalecer la conectividad ecológica y proteger ecosistemas estratégicos más allá de las fronteras nacionales. La subsecretaria Marina Robles García afirmó que la cooperación entre países permite construir respuestas compartidas frente a los desafíos ambientales.

México reiteró la importancia de fortalecer las sinergias entre los acuerdos multilaterales ambientales, especialmente los relacionados con biodiversidad, cambio climático y desertificación, al considerar que estos desafíos están estrechamente vinculados y requieren respuestas integrales y coordinadas.