La integración de estudiantes migrantes venezolanos en el sistema educativo mexicano avanza en el marco de la Nueva Escuela Mexicana, un modelo que busca abrazar la diversidad cultural de todos los pueblos. Un ejemplo reciente ocurrió el 18 de diciembre de 2025 durante el maratón de lectura "Migrantes y lecturas" en la escuela La Prensa Pemex, donde Alexandra Nava, una estudiante venezolana de quinto grado que llegó a México hace dos años, participó activamente. Este tipo de eventos refleja los esfuerzos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) por acoger a los niños migrantes y valorar sus aportaciones.

Para facilitar la integración, la SEP ha implementado iniciativas como el programa "Alas y Raíces", que promueve los derechos culturales de niños y jóvenes mediante espacios para la expresión y el desarrollo creativo. Este programa está presente en todas las entidades federativas y ha sido fundamental para que los estudiantes migrantes se sientan parte de la comunidad educativa. Además, la educación multigrado, reconocida en el Artículo 43 de la Ley General de Educación, garantiza el derecho a aprender en comunidades donde no es posible la organización escolar convencional por grado, adaptándose a estudiantes de diversas procedencias, incluidos los venezolanos.

Estas acciones son relevantes porque reflejan el compromiso de México con la educación inclusiva y la valoración de la diversidad cultural. Al integrar a niños migrantes en el sistema educativo, se fomenta la cohesión social y se enriquece el entorno escolar con diversas perspectivas y experiencias. Además, se garantiza el derecho a la educación de todos los niños, independientemente de su origen, promoviendo una sociedad más equitativa y justa.

La participación de Alexandra Nava en el maratón de lectura es solo un ejemplo de cómo los niños venezolanos están echando raíces en las aulas mexicanas. A través de la Nueva Escuela Mexicana, la SEP busca que la diversidad cultural sea un eje central de la educación, reconociendo que cada estudiante aporta valores y conocimientos que enriquecen a la comunidad. Este enfoque no solo beneficia a los migrantes, sino que también prepara a todos los alumnos para convivir en un mundo plural.

El reto persiste en garantizar que estos esfuerzos lleguen a todas las regiones y escuelas del país, especialmente en zonas rurales y marginadas donde la educación multigrado es común. Sin embargo, los avances muestran que la integración de niños migrantes venezolanos es una realidad que contribuye a construir una sociedad más inclusiva. La SEP continúa trabajando para que cada estudiante, sin importar su origen, encuentre en la escuela un espacio seguro y enriquecedor para aprender y crecer.