El estrés, el enojo, la tristeza, la frustración y la preocupación, así como la alegría o el entusiasmo, pueden influir en las decisiones de consumo y afectar el bolsillo de los mexicanos, advirtieron la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

En un artículo publicado en la edición 595 de la Revista del Consumidor, ambas dependencias señalaron que las compras compulsivas y la constante comparación con estilos de vida que no corresponden con los ingresos propios se convierten en un problema cuando se llevan a cabo de manera habitual. Por ello, recomendaron definir límites y prioridades para evitar el sobreendeudamiento, el estrés financiero, la morosidad o la incapacidad de pago.

Para no afectar el historial crediticio y complicar el acceso a futuros financiamientos, el texto propone identificar las emociones que detonan la urgencia de compra y sustituirla por otra actividad, como salir a caminar, hacer ejercicio o llamar a algún ser querido.

Las redes sociales y la publicidad también influyen en qué gastar y cuándo comprar, además de crear la ilusión de que todas las personas viven con lujos o consumen deliberadamente. Ante esto, la Profeco y la Condusef sugieren definir prioridades financieras, establecer metas apegadas a la realidad personal y dejar de compararse con el contenido digital creado para aspirar a un estilo de vida ficticio.

La revista recuerda la importancia de llevar un registro de gastos y organizar un presupuesto donde cada monto tenga un propósito. Una forma de hacerlo es mediante la regla 50/30/20, que consiste en destinar el 50% de los ingresos a necesidades básicas, el 30% a gastos personales y el 20% al ahorro o pago de deudas.

La Procuraduría hizo hincapié en adoptar hábitos de consumo responsable que empoderen las decisiones de compra, favorezcan el cuidado del bolsillo familiar y contribuyan a alcanzar las metas definidas a mediano y largo plazo. El artículo completo puede consultarse en la edición 595 de la Revista del Consumidor.