Es una exposición que dará a conocer el trabajo de investigación y restauración hecha a una escultura de grandes dimensiones con la imagen del apóstol que data de finales del siglo XVI
El conjunto escultórico reviste una gran importancia debido a que su técnica de manufactura (pasta de caña) fue una aportación de México al mundo. Se inaugurará el 23 de abril


Un recorrido por la iconografía, la técnica de manufactura y el proceso de restauración de la escultura ligera del siglo XVI del apóstol Santiago Matamoros, conforma la exposición temporal Santiago. Un caballero con alma de maíz, que se exhibirá a partir del 23 de abril en el Museo Nacional del Virreinato (MNV).

Durante un recorrido de prensa, Sara Gabriela Baz Sánchez, directora del MNV, explicó que la intención de la muestra es didáctica, para que el público conozca los procesos de restauración que se realizan al interior del museo.

La escultura de Santiago es de grandes dimensiones (239 x 224 x 100 cm) y reviste una gran importancia debido a que su técnica de manufactura fue una aportación de México al mundo. “En España se hacían esculturas ligeras con una técnica similar llamada papelón, pero aquí se incluyó la caña de maíz y muchos Cristos de este material fueron llevados a Europa”.

Xochipilli Rossell, curadora y restauradora de la exposición, dijo que es la primera ocasión que se realiza una exposición a partir de la intervención de una pieza, lo que regularmente es al revés. La atención de la talla implicó tres años de investigación y restauración.

La subdirectora técnica del museo, Alejandra Cortés, añadió que la exhibición también dará la oportunidad de conocer la iconografía del apóstol, que llegó a ser defensor de los indígenas en la Nueva España, y aún es venerado en más de 300 sitios de la República Mexicana.

La imagen de Santiago en el arte se ha construido a lo largo de los siglos por medio de la literatura y la leyenda. Su figura se ha transformado desde los primeros siglos del cristianismo cuando aparecía como un apóstol portando un libro o pergamino, hasta el Matamoros cargado en procesión por los caminos del México actual.

Organizada por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la muestra está dividida en cuatro unidades: la primera explica las variantes iconográficas del personaje; la segunda se centra en los aspectos tecnológicos y radiográficos (radiografías que se tomaron a la escultura), la descripción de materiales, la manufactura y el ensamblado, así como en el vínculo entre funcionalidad y técnica.

La tercera presenta la intervención realizada recientemente a la pieza para devolverle aspectos originales y preservar su estado de conservación. La cuarta la conforma una sala que ofrece contenidos y actividades en torno a la vigencia del culto a Santiago, así como la pervivencia de la técnica conocida como “escultura ligera” para elaborar piezas utilizadas en procesiones.

La escultura de Santiago fue elaborada probablemente en un taller del centro de México en la segunda mitad del siglo XVI. Se trata de un conjunto sobresaliente dentro de la producción escultórica virreinal, por ser un ejemplo de figura procesional de grandes dimensiones.

Para cumplir con esta función, la pieza debía tener la ligereza suficiente para ser cargada en andas durante las procesiones en las que salía al exterior del templo como parte de la festividad religiosa. Fue elaborada por medio de la técnica de “escultura ligera”, la cual conjugaba técnicas europeas con la incorporación de materiales y saberes prehispánicos, convirtiéndola en una de las aportaciones representativas de la imaginería mexicana.

Se sabe que su manufactura resultó más compleja, luego del hallazgo de diversos materiales en las piezas —papel amate, papel de algodón, textiles, madera de colorín, entre otros—, aparte de la caña de maíz. El nombre de la técnica deriva de la característica común de estos materiales: la ligereza.

Uno de los objetivos de la muestra es conocer cómo se construyó y los materiales que lo conforman, lo que permite entender otros aspectos históricos y tecnológicos que ofrecen una visión más amplia de lo que este conjunto representa, siendo a su vez una aportación sustantiva para el conocimiento de nuestra cultura y de la historia del arte en nuestro país.

La exposición temporal incluye la exhibición de dos óleos en tela del siglo XVIII: Santiago apóstol, plasmado por Juan de Mora, y Santiago Matamoros, de autor anónimo; esculturas ligeras de autoría anónima del siglo XVI, como la policromada de Santiago, y Virgen, talla policromada y dorada; Santiago, manufacturada por Roberto Gregorio Cruz Floriano (1967-2013), y un crucifijo (ca. de 1560), elaborado en el taller del Santo Cristo del Bachiller, vinculado con el Cristo de Toro, Zamora, España.

En el recorrido por la exposición también estuvieron Alejandra Cortés, subdirectora técnica del MNV, y los restauradores Ramón Avendaño y Belén Medina.

Santiago. Un caballero con alma de maíz permanecerá hasta el 31 de julio próximo en el en el Museo Nacional del Virreinato (Plaza Hidalgo 99, Barrio San Martín, Tepotzotlán, Estado de México), de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas.