México enfrentó condiciones climáticas extremas el 14 de septiembre de 2026, con lluvias intensas y temperaturas que alcanzaron los 45 °C en varias regiones. Estos fenómenos fueron provocados por la interacción de la onda tropical número 39, canales de baja presión y el monzón mexicano, según informes meteorológicos.

En el norte del país, Sinaloa registró lluvias puntuales intensas de entre 75 y 150 milímetros, principalmente en la zona norte del estado. Estas precipitaciones estuvieron acompañadas de descargas eléctricas y rachas de viento, lo que generó posibles encharcamientos e inundaciones en áreas vulnerables.

Simultáneamente, el noreste experimentó calor extremo, con máximas de hasta 45 °C en Nuevo León y Tamaulipas. Este aumento de temperatura incrementó el riesgo de incendios forestales y afectó la salud de la población, especialmente de grupos vulnerables como niños y adultos mayores.

En el centro, la Ciudad de México presentó una temperatura máxima de 22 °C y mínima de 15 °C, con probabilidad de lluvia del 100% durante la tarde y noche. Se anticiparon tormentas eléctricas y rachas de viento, por lo que las autoridades recomendaron precaución a los habitantes. En el occidente, Jalisco y Michoacán también sufrieron lluvias muy fuertes que podrían provocar deslaves y afectaciones en caminos y zonas urbanas.

Estas condiciones climáticas extremas impactan la infraestructura, la agricultura y la salud pública. Las autoridades locales y federales emitieron alertas y recomendaciones para mitigar los efectos adversos, instando a la población a mantenerse informada y tomar precauciones ante posibles inundaciones, deslaves y golpes de calor. La combinación de fenómenos meteorológicos resalta la vulnerabilidad de México ante eventos climáticos extremos.