La inteligencia artificial (IA) ofrece posibilidades para que los gobiernos procesen propuestas ciudadanas, reconozcan problemáticas sociales y prioricen la atención de servicios públicos, señaló Beth Simone Noveck, directora de GovLab (Governance Lab) de Northeastern University, durante la Conferencia Magistral sobre Inteligencia Artificial en el Gobierno. La conferencia formó parte del III Congreso Internacional de Estado Abierto y Gobernanza y se realizó en la Unidad de Estudios de Posgrado de la UNAM, en la Zona Cultural.

Noveck explicó que el reto no es que las personas expresen opiniones, sino fortalecer las capacidades institucionales para sistematizarlas, aprender de ellas y traducirlas en políticas más acertadas y servicios públicos óptimos. La especialista recordó que en 2007, durante los preparativos de los primeros 100 días de la administración del entonces presidente estadounidense Barack Obama, una iniciativa de gobierno abierto recibió cerca de 125 mil propuestas ciudadanas en una semana. Aunque el ejercicio mostró numerosas inquietudes, evidenció que las instituciones no tienen el tiempo ni las herramientas para revisar y aprovechar grandes volúmenes de información.

A partir de esa experiencia, Noveck señaló que la transparencia y la cooperación deben pasar de principios generales a prácticas institucionales que den resultados. Como ejemplo, mencionó que tras los incendios en California se recopilaron sugerencias de miles de ciudadanos para agilizar la respuesta ante esos fenómenos; con herramientas de IA se clasificaron las propuestas y se plantearon 19 iniciativas de política pública, de las cuales cinco avanzaron. También citó el caso de una docente en Australia que creó una aplicación para evaluar habilidades de comunicación en inglés, tecnología que se compartió con otros profesores y se extendió a más escuelas y distritos, lo que liberó tiempo para la asistencia directa al alumnado.

La investigadora subrayó que esta función no busca reemplazar a docentes ni a servidores públicos, sino ayudarlos a resolver problemas en sus ámbitos. Insistió en que la tecnología debe evaluarse por su utilidad para las personas y por los resultados que produce. En el evento también participó Gabriela Ramos Patiño, exsubdirectora general de Ciencias Sociales y Humanas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), quien coincidió en que la tecnología debe entenderse como un medio para responder a las necesidades de la sociedad y no como un fin en sí mismo. Ramos Patiño agregó que es clave invertir en investigación, infraestructura tecnológica, datos que caractericen a las poblaciones locales y en la formación de funcionarios que puedan implementar soluciones.

De acuerdo con Ramos Patiño, las decisiones públicas deben validarse con evidencia y dinámicas de retroalimentación ciudadana. La crisis democrática no puede atribuirse exclusivamente a la tecnología, pues tiene que ver con la distancia entre los gobiernos y las demandas de la población, así como con la falta de resultados. La moderación de la conferencia estuvo a cargo de Laura Certucha, directora de Gob-Lab del Programa Universitario de Gobierno de la UNAM.