El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro en las elecciones presidenciales de Brasil exigirá al ganador negociar con las distintas fuerzas políticas y con el Poder Legislativo para impulsar su programa de gobierno y evitar la parálisis, señalaron especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) durante la mesa "Brasil, las urnas hablaron. Claves y balance de las elecciones generales de 2026".

El investigador del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la UNAM, Mario Ojeda Revah, calificó el resultado como una "victoria pírrica" porque el Legislativo está en manos de la oposición: la presencia del Partido Liberal de Bolsonaro en las cámaras supera el 25 por ciento y los partidos afines controlan otro tanto, mientras que el Partido del Trabajo es bastante menor. Esa correlación obligará a Lula a negociar para sacar adelante su plataforma, un escenario que el académico consideró cuesta arriba por el grado de encono que persiste.

Ojeda Revah destacó un vuelco radical en los resultados, pues los sondeos daban como triunfador a Flávio Bolsonaro, pero casi medio millón de electores migraron hacia Lula. Pese a ese cambio, la diferencia fue de 3.5 por ciento de los votos, una cifra exigua que, según el experto, muestra una fractura y una polarización en la sociedad brasileña.

En la segunda vuelta, Lula obtuvo 51.79 por ciento de los sufragios frente a 48.2 por ciento de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra en prisión domiciliaria por intento de golpe de Estado. La profesora e investigadora del Centro de Estudios Políticos y Sociales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Irais Moreno López, señaló que esos resultados reflejan la polarización del electorado y de las opciones políticas en América Latina. Añadió que la composición del Congreso no necesariamente representará gobernabilidad ni estabilidad para Lula.

Moreno López resaltó que en los comicios del domingo votó 81 por ciento del electorado brasileño y que la familia y el grupo político de los Bolsonaro, aunque perdió, logró mantener el capital político para que su corriente siga viva y sea determinante en el Congreso.

El investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte, adscrito al área de Estudios Geopolíticos y Estratégicos, Leonardo Curzio Gutiérrez, enfatizó que el triunfo de Lula muestra la contención de la derecha en el continente, que había avanzado en Ecuador, Perú y otros países, y que la injerencia de Estados Unidos no fue determinante en las votaciones ni logró alterar la voluntad ciudadana.

Curzio Gutiérrez expuso que en la primera vuelta electoral, ganada por la ultraderecha brasileña, se legitimó un Congreso cuyo programa de gobierno impulsa, por ejemplo, la disminución de impuestos, mientras que el de Lula plantea el incremento del gasto. Los resultados en ese órgano "dejan a un Lula amarradísimo", expresó en la mesa moderada por el académico Luis Muñoz Oliveira.

El especialista alertó que la correlación de fuerzas políticas en Brasil abre la posibilidad de una parálisis. Si Lula opta por la persecución de Bolsonaro, existe la probabilidad de que la derecha en el Congreso bloquee todo, aunque el actual mandatario brasileño tiene la capacidad de plantear una reconciliación.