Ucrania acusó a Rusia de provocar cortes de electricidad en cinco regiones tras un ataque masivo contra su infraestructura energética con 36 misiles balísticos y 172 drones, lo que reavivó el temor a otro invierno de bajas temperaturas.

El presidente Volodímir Zelenski informó en redes sociales que el ataque combinado dejó al menos nueve personas heridas, entre ellas un niño, y afectó a una decena de regiones. El Ministerio de Energía de Ucrania confirmó que los consumidores de Dnipropetrovsk, Donetsk, Kiev, Yitómir y Járkov quedaron sin suministro eléctrico, aunque no precisó cuántos hogares resultaron afectados.

La dependencia señaló que numerosas instalaciones energéticas de la región de la capital sufrieron daños importantes, lo que obstaculiza el abastecimiento en Kiev y sus alrededores. Aunque los trabajadores realizan labores para restablecer el servicio, sus actividades se han visto ralentizadas por las constantes alertas aéreas.

El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, informó que los bombardeos nocturnos también dañaron el puente Norte, una importante estructura que cruza el río Dniéper y cuyo deterioro obligó a bloquear el tránsito vehicular. A través de Telegram, calificó como extremadamente complicada la situación del suministro energético en la capital y advirtió que las afectaciones repercuten en los sistemas de calefacción y abastecimiento de agua. El puente ya había sido atacado en octubre, por lo que las autoridades instalaron redes antidrones para reforzar su protección.

Los bombardeos ocurrieron días antes del encuentro trilateral previsto para el 10 y 11 de noviembre en Abu Dabi, donde representantes de Ucrania, Estados Unidos y Rusia buscarán impulsar las negociaciones para poner fin al conflicto. Zelenski ironizó sobre la ofensiva al señalar que esa era la manera en que Rusia se preparaba para la reunión, en un contexto en el que las conversaciones permanecen estancadas desde febrero debido a la guerra en Oriente Medio. El último encuentro de este tipo se celebró a mediados de febrero en Ginebra, sin avances hacia una solución.

El mandatario ucraniano también pidió al gobierno y al Congreso estadounidenses prestar mayor atención a la situación de su país, al denunciar que Rusia continúa intensificando sus ataques.

Actualmente, Rusia controla alrededor de una quinta parte del territorio ucraniano, incluida la península de Crimea, anexionada en 2014; la mayor parte de las regiones orientales de Donetsk y Lugansk, que conforman el Donbás; así como amplias zonas de Zaporiyia y Jersón. Entre las principales exigencias de Moscú está la retirada completa del ejército ucraniano de Donetsk, condición que Kiev rechaza al considerar que dejaría al país vulnerable ante nuevas ofensivas rusas.

Mientras continúan las hostilidades, Ucrania teme repetir el escenario del invierno pasado, cuando los bombardeos rusos contra instalaciones energéticas dejaron a millones de hogares sin electricidad ni calefacción.