El director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, Juan Carlos Barrón Pastor, consideró que tras las elecciones intermedias en Estados Unidos se abre un periodo intenso para que México busque, desde la política exterior, fortalecer el T-MEC y otros temas de su agenda al vincularlos con los nuevos gobiernos demócratas.

En entrevista, el también doctor en Filosofía del Desarrollo Internacional señaló que el mensaje de los comicios es claro en favor del tratado comercial. Indicó que los cuatro estados fronterizos con importancia comercial para México movieron su voto hacia los demócratas, lo que interpretó como un respaldo a que no se quieren políticas arancelarias. A su juicio, ese resultado puede aprovecharse para fortalecer el acuerdo y su continuidad.

Barrón Pastor calificó el desenlace electoral como un severo voto de castigo al presidente Donald Trump, principalmente de los jóvenes. Sostuvo que el triunfo demócrata en los cuatro estados fronterizos muestra el rechazo a su política migratoria y un respaldo al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Asimismo, afirmó que los comicios marcan un momento relevante para el voto latino, que en anteriores elecciones estuvo disperso y ahora, dijo, dio una lección contundente.

El universitario destacó que en Texas Gina Hinojosa, de origen mexicano, haga historia como la primera gobernadora mujer, y que en California el triunfo de Xavier Becerra, de origen latino, permita que los latinos estén de regreso. En general, agregó, el Partido Demócrata ganó con una diversidad de candidatos tanto por sus identidades como por sus ideologías políticas.

Se refirió también a los triunfos de candidatas que, según él, hacen que los grupos tratados como minorías tengan mejor representación en las cámaras y en otros cargos, como la candidata afrodescendiente triunfadora a la gubernatura de Georgia, Keisha Lance Bottoms, y Deb Haaland, quien será la primera mujer indígena que gobernará un estado, Nuevo México.

De acuerdo con el especialista, los votantes decidieron a partir de factores como la inflación, la guerra en Irán, la violencia generada en la ruptura del orden legal con acciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y las promesas incumplidas. “Trump convirtió esta elección en una elección acerca de sí mismo y con ello se arriesgó a cargar con el costo político que eso implica”, manifestó.

Barrón Pastor planteó que debe observarse qué tan agresiva será la política de Trump y qué ocurrirá con sus propuestas en proceso, que, estimó, los demócratas no votarán a favor, como el presupuesto para Israel y las guerras en el exterior. También consideró necesario ver cómo procesan los republicanos la derrota y qué tan cerca o lejos quieren estar de Donald Trump en los siguientes comicios.

Finalmente, advirtió que es probable esperar un juego sucio por parte de quienes todavía tienen capacidad para votar. De aquí al 11 de diciembre, dijo, los republicanos podrían “votar a la mala” muchas cosas. Apreciaría un liderazgo con temple, pero consideró que en este momento no lo hay. No hay manera de decir claramente cómo se conducirá Trump, concluyó, porque ha mostrado ser impredecible.