El Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo (MCEDRFK) inauguró La luz que habita, una intervención lumínica que permite apreciar de noche la arquitectura funcionalista que Juan O’Gorman diseñó en el conjunto ubicado al sur de la Ciudad de México. La pieza fue desarrollada por el estudio Birot Lighting, bajo la dirección de proyectos de Pablo Álvarez, y forma parte del programa curatorial Intervenciones Arquitectónicas.

La inauguración se realizó el 5 de octubre de 2026 y el Itinerario Nocturno estará abierto de forma gratuita del 5 al 9 y el domingo 11 de octubre de 2026, de 18 a 20 horas. A partir de noviembre, el recinto extenderá su horario el segundo miércoles de cada mes para que el público recorra el conjunto y participe en distintas activaciones. La intervención también recupera la barda de cactus concebida como parte del paisaje del conjunto.

Durante la inauguración, la directora del MCEDRFK, Valentina García Burgos, señaló que La luz que habita forma parte de una serie de celebraciones por los 40 años del recinto, los 120 años del nacimiento de Diego Rivera y el 80 aniversario del INBAL. “Quisimos hacer una experiencia diferente, recorrer el museo como nunca se había visitado y ver las formas geométricas de Juan O’Gorman desde otra perspectiva, que es la luz y la sombra”, expresó. García Burgos destacó la importancia de la barda de cactus como “patrimonio vivo” y como ejemplo de la manera en que O’Gorman vinculó la modernidad arquitectónica con elementos del paisaje rural mexicano.

Pablo Álvarez, de Birot Lighting, explicó que el proceso de diseño tomó cuatro meses y fue artesanal. “Fueron cuatro meses de muchos cambios porque fue muy artesanal y muy de sentir cómo se iba desarrollando, cómo iba quedando. No tenía un resultado totalmente programado; si bien tenía un eje, se fue ajustando”. Señaló que una de las condiciones fundamentales fue mantener “cero contacto físico con los edificios” y evitar que la instalación modificara la experiencia diurna de los visitantes. Las luminarias permanecen prácticamente invisibles durante el día; por la noche, permiten que la propia arquitectura y sus objetos aparezcan ante la mirada.

La luz que habita parte de dos elementos identificados en la lectura de la obra de O’Gorman: los extensos planos de vidrio y las geometrías del conjunto. A partir de ellos, la noche aísla visualmente escaleras, tinacos, tuberías, muros y volúmenes. “Generamos esta doble lectura en donde parece que algo pasa dentro de la casa, que vuelve a estar viva y que vuelve a estar habitada”, explicó Álvarez.

Del equipo curatorial, María Fernanda R. Almela destacó que La luz que habita redescubre la arquitectura de Juan O’Gorman desde una perspectiva contemporánea. “La luz no decora ni transforma, revela”. Por su parte, Andrea López, del área de Atención al Público del recinto, comentó que la relación con la luz forma parte de la concepción original de los estudios. “Se añaden estos ventanales alargados y el techo en forma de dientes de sierra para incrementar luz y ventilación”, explicó sobre el estudio de Diego Rivera, orientado hacia el norte para evitar la entrada directa del sol y proteger los óleos y pigmentos. Sobre el espacio de Frida Kahlo añadió: “Sí tiene entrada de luz, porque ella requería espacios cálidos”.

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y el MCEDRFK, incorpora así el museo al paisaje nocturno de San Ángel. Quienes transiten por el exterior podrán apreciar el conjunto iluminado y quienes ingresen recorrerán sus espacios y descubrirán desde otra perspectiva la arquitectura de Juan O’Gorman y la huella de quienes habitaron el lugar.