Los precios del diésel se han disparado en distintas partes del mundo debido a interrupciones en el suministro, daños en refinerías y bajos niveles de existencias, en un contexto marcado por conflictos y restricciones a las exportaciones.

Entre los factores que han reducido la disponibilidad se encuentran los ataques ucranianos contra refinerías rusas, los daños en instalaciones de Oriente Medio derivados de la guerra entre Estados Unidos e Irán, así como las interrupciones en rutas como el estrecho de Ormuz y el mar Rojo.

¿Por qué está tan caro el diésel?
Rusia, considerado el segundo mayor exportador mundial de diésel, prohibió sus exportaciones en julio hasta al menos finales de septiembre. A esto se suman las afectaciones a las exportaciones de combustible derivadas de la guerra entre Estados Unidos e Irán, que han interrumpido o paralizado los envíos a través del estrecho de Ormuz y el mar Rojo.

Estados Unidos también ha incrementado sus exportaciones. En agosto alcanzaron un récord de 1.6 millones de barriles diarios de diésel, frente a aproximadamente 1 millón de barriles diarios en febrero, antes del inicio de la guerra con Irán. De acuerdo con Kpler, entre los principales compradores del diésel estadounidense se encuentran Brasil, Chile, México, Perú, Marruecos, Francia y Reino Unido.

¿Qué pasaría si Estados Unidos prohíbe exportar diésel?
Una eventual prohibición de las exportaciones estadounidenses podría tener efectos sobre la producción interna. Analistas y operadores señalan que, si las refinerías de Estados Unidos redujeran la cantidad de crudo que procesan, también disminuiría la producción de gasolina y otros derivados, lo que podría presionar al alza los precios.

Capital Economics consideró que una medida de este tipo podría resultar contraproducente debido a que un excedente de diésel en Estados Unidos podría llevar a las refinerías a reducir el suministro de productos petrolíferos. El Instituto Americano del Petróleo advirtió que restringir las exportaciones estadounidenses afectaría los mercados de combustibles dentro y fuera del país, además de complicar las operaciones de las refinerías y profundizar la crisis mundial de refinación.

Por su parte, el economista energético Philip Verleger estimó que una prohibición podría elevar los precios mundiales hasta 100%, debido a la baja sensibilidad de la demanda de diésel ante cambios en el precio.

¿Cómo afectaría a Europa y Asia?
Los precios del diésel en Europa han alcanzado máximos históricos, mientras que en Asia se encuentran cerca de los niveles récord registrados en marzo. Una prohibición de las exportaciones estadounidenses dejaría a la Unión Europea, que es importadora neta de diésel, con menos fuentes disponibles para cubrir su demanda, especialmente debido a la prohibición de las exportaciones rusas.

La dependencia europea del diésel estadounidense aumentó en 2026, mientras disminuyeron las exportaciones de Oriente Medio provenientes de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Según FGE NexantECA, los precios mundiales podrían aumentar todavía más porque compradores de América Latina, Europa, África y otras regiones de Asia tendrían que competir por una menor cantidad de combustible disponible.

Analistas de Citi señalaron que incluso una prohibición parcial de Estados Unidos podría provocar escasez de productos en Europa, Sudamérica, Australia y África. Aunque China aumentó sus exportaciones de diésel durante julio y agosto, ese incremento no fue suficiente para enfriar el mercado.

En Asia, donde se encuentran algunos de los complejos de refinación más grandes del mundo, la producción suele superar la demanda. India, principal proveedor de la región, podría ser uno de los primeros países en aumentar sus exportaciones hacia Europa.

¿Qué implicaciones políticas tendría una prohibición?
Algunos candidatos republicanos al Senado en las elecciones del 3 de noviembre han pedido al Gobierno estadounidense implementar una prohibición de exportaciones para intentar reducir los altos costos para los consumidores. Sin embargo, Jim Mitchell, director de análisis de operaciones petroleras de Wood Mackenzie, consideró que la propuesta responde más a una cuestión de retórica política que a una medida con efectos concretos.

Mitchell también señaló que una prohibición podría perjudicar a algunos aliados importantes de Estados Unidos en Europa. Verleger, por su parte, advirtió que una medida de este tipo podría afectar la percepción internacional de Estados Unidos como proveedor confiable de energía.