El lunes 28 de septiembre de 2026, México enfrentó condiciones meteorológicas adversas caracterizadas por tormentas eléctricas, granizo y lluvias intensas en diversas regiones del país. Estas condiciones fueron influenciadas principalmente por el huracán Polo y la tormenta tropical Rachel, que afectaron significativamente a varios estados.

El huracán Polo, de categoría 3 con vientos sostenidos de 185 km/h, impactó la costa norte del Pacífico mexicano, especialmente en Baja California Sur. Este fenómeno provocó marejadas que superaron las barreras en Puerto San Carlos, lo que llevó a evacuaciones y al establecimiento de refugios de emergencia. Las autoridades, incluyendo la Marina y Protección Civil, se mantuvieron en alerta máxima, preparando asistencia y exhortando a los residentes a permanecer en sus hogares. Se anticiparon precipitaciones de entre 150 y 250 mm, con riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra.

Simultáneamente, la tormenta tropical Rachel se desarrolló frente a la costa suroeste de México, generando lluvias intensas en Guerrero y Oaxaca, con acumulaciones de hasta 150 mm. Se registraron vientos con rachas de 60 a 70 km/h y oleaje de 2 a 3 metros en las costas de estos estados.

Además de los efectos de Polo y Rachel, el monzón mexicano y la onda tropical número 37 contribuyeron a las precipitaciones en otras regiones. Sinaloa experimentó lluvias de hasta 150 mm, mientras que estados como Sonora, Chihuahua, Durango, Nayarit, Jalisco y Colima también fueron afectados por lluvias intensas.

En el occidente del país, ciudades como Tepic, Colima, Manzanillo, Bahía de Banderas y Uruapan enfrentaron tormentas eléctricas, granizo ligero y ráfagas de viento. Por ejemplo, Colima registró un acumulado de precipitación de 20.6 mm y ráfagas de viento de hasta 38.9 km/h. Estas condiciones meteorológicas adversas son relevantes debido a su impacto en la seguridad de la población, la infraestructura y las actividades económicas. Las autoridades instaron a la población a mantenerse informada y seguir las recomendaciones de Protección Civil para minimizar riesgos asociados con inundaciones, deslizamientos y otros peligros derivados de las intensas lluvias y vientos.