La presidenta Claudia Sheinbaum solicitó al Gobierno de Estados Unidos que retire el permiso de asilo a José Ulises Bernabé García, acusado de estar supuestamente implicado en la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, cuando se cumplen 12 años de uno de los peores casos de violencia de Estado de la historia reciente de México.

Durante su conferencia mañanera de este miércoles desde Palacio Nacional, la titular del Ejecutivo federal señaló que su gobierno está insistiendo para que García sea extraditado a México, ya que "no tiene por qué" contar con esta protección por parte de Estados Unidos.

"Nunca estuvo en riesgo su vida", aseguró Sheinbaum al referirse al caso del acusado.

La presidenta recordó que García, quien en el momento de los hechos era responsable de las instalaciones en las que los desaparecidos fueron retenidos hasta ser entregados al grupo criminal Guerreros Unidos, "declaró falsamente que los estudiantes de Ayotzinapa no estuvieron ahí".

De igual forma, Sheinbaum reclamó "reciprocidad" a Washington "porque no se puede estar pidiendo de un lado y no responder del otro", y condicionó la fluidez de las relaciones entre ambos países a esa necesidad de correlación de intereses comunes.

Los 43 de Ayotzinapa

La semana pasada se cumplieron 12 años del crimen que evidencia la honda infiltración del crimen organizado dentro del Estado mexicano. El 26 de septiembre de 2014, 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa fueron víctimas de desaparición forzada en Iguala, Guerrero, tras ser interceptados por policías locales y fuerzas federales en connivencia con el grupo criminal Guerreros Unidos.

Durante años, la "verdad histórica", la versión oficial del entonces gobierno de Enrique Peña Nieto, sostuvo que los jóvenes fueron confundidos por un grupo rival y, por tanto, asesinados e incinerados en un basurero local. Sin embargo, investigaciones posteriores descartaron esta teoría y apuntaron a un crimen de Estado en el que autoridades de distintos niveles omitieron intervenir o encubrieron los hechos.

Aunque no existe todavía una versión definitiva, la hipótesis principal apunta a que las víctimas tomaron sin saberlo, para desplazarse a una movilización en la Ciudad de México, autobuses con un cargamento oculto de heroína. Guerreros Unidos, creyendo que se trataba de una maniobra de un cártel rival, ordenó a diferentes fuerzas del orden que detuvieran los autobuses y eliminaran a quienes iban a bordo.