El presidente Donald Trump aprovechó su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 22 de septiembre de 2026, para recorrer su política exterior y presentar su regreso a la Casa Blanca como un giro frente a administraciones anteriores.

Más que una agenda detallada para el foro internacional, Trump enumeró acciones que atribuyó a su gobierno y lanzó advertencias sobre lo que Estados Unidos está dispuesto a hacer frente a amenazas que considera estratégicas. Habló de seguridad, migración, guerras, comercio, poder militar, América Latina, carteles, Cuba, el conflicto con Irán y la inteligencia artificial.

“Estados Unidos ha regresado”, afirmó al abrir su discurso. Aseguró que el país atraviesa un momento de fortaleza económica, militar y tecnológica y citó indicadores como la creación de más de un millón de empleos privados, reducción de la pobreza, ingresos récord en los hogares, eliminación de regulaciones, reducción de impuestos y compromisos de inversión por 21 billones de dólares.

En materia migratoria, sostuvo que la frontera pasó de ser “la más peligrosa de la Tierra” a la más segura de la historia. Dijo que “no existe un derecho humano a la inmigración ilegal, pero sí existe un derecho a permanecer como una nación soberana” y aseguró que en los últimos 16 meses “cero inmigrantes ilegales han sido admitidos en Estados Unidos”. También vinculó el control migratorio con una caída histórica de la criminalidad.

Trump afirmó que su administración ha intervenido en conflictos internacionales y que ha conseguido acuerdos para poner fin a ocho guerras, mencionando enfrentamientos o disputas entre Camboya y Tailandia, Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, Pakistán y la India, Armenia y Azerbaiyán, además de Gaza. Sobre Gaza, agradeció a Indonesia, Marruecos, Albania, Kosovo, Kazajistán, Egipto y Jordania por aportar tropas, policías y capacitación. También presentó el regreso de los rehenes como parte central del acuerdo y dijo que varios gobiernos le enviaron cartas de agradecimiento.

Respecto a Rusia y Ucrania, aseguró que mantiene comunicación con los líderes de ambos países y que espera alcanzar un acuerdo. Afirmó que alrededor de 25 mil personas, principalmente soldados jóvenes, mueren cada mes, y dijo: “Es hora de detener las muertes”.

Uno de los pasajes más contundentes fue sobre Irán. Trump sostuvo que desde el inicio de su carrera política ha mantenido una posición: no permitir que Teherán obtenga un arma nuclear. Relató que su administración intentó negociar y ofreció cooperación económica a cambio de terminar con el programa nuclear y el apoyo al terrorismo, pero aseguró que Irán rechazó las propuestas. Añadió que Estados Unidos destruyó instalaciones vinculadas con el programa nuclear iraní durante la llamada Operación Midnight Hammer y que luego volvió a intentar negociar.

El mandatario planteó el dilema que, según sus palabras, enfrenta su administración: “¿Se hará un acuerdo con Irán que les permita reconstruir y crear un país mucho más grande de lo que nunca fue antes, quizás uno de los más grandes del Medio Oriente o incluso del mundo? ¿O aniquilo la República Islámica, y lo hago rápidamente, sin darles jamás la oportunidad de matar y destruir de nuevo? ¿Los conduzco al infierno sin posibilidad de supervivencia y sin esperanza de grandeza futura?”. Luego redujo su posición a una condición: Irán “nunca tendrá un arma nuclear”.

También acusó a Irán de violar un alto el fuego con ataques contra embarcaciones civiles y afirmó que la Armada estadounidense ha escoltado grandes cantidades de petróleo fuera del estrecho de Ormuz. Agradeció al Consejo de Seguridad de la ONU por una resolución que, según su relato, condenó los ataques contra barcos comerciales.

Sobre Venezuela, dijo que en enero el ejército estadounidense realizó una operación en Caracas que terminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro y que desde entonces fueron liberados cientos de presos políticos venezolanos. Habló de un supuesto acuerdo petrolero de 65 millones de barriles y advirtió: “Nuestras acciones en Venezuela demuestran que Estados Unidos ya no permitirá que los regímenes hostiles a América establezcan una posición en ningún lugar del hemisferio occidental”.

Al abordar el narcotráfico, Trump dijo que designó a los carteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras y ordenó a las fuerzas armadas combatirlos. Los comparó con ISIS y afirmó que utilizan asesinatos, violaciones, torturas y extorsiones como herramientas de terror. Aseguró que Estados Unidos ha realizado decenas de ataques contra embarcaciones usadas para transportar drogas y atribuyó a esas operaciones una reducción del 97% en las drogas que llegan a territorio estadounidense. También dijo que tres meses antes fue eliminado el líder del Tren de Aragua.

México recibió una mención directa. Trump lo describió como “el epicentro” de la violencia de los carteles y cuestionó que Estados Unidos comparta una frontera de aproximadamente 2,000 millas con un territorio que, según su caracterización, está bajo control de organizaciones criminales. “México debe recuperar el control de su territorio frente a los enemigos de la humanidad”, planteó. Al mismo tiempo, destacó que su gobierno mantiene una “muy buena relación” con el gobierno mexicano y que ambos comparten el objetivo de combatir a los cárteles.

Sobre Cuba, calificó al gobierno comunista de la isla como “un Estado absolutamente fallido” y dijo: “Y caerá”. Acusó al régimen cubano de coordinar durante décadas con radicales de izquierda y redes comunistas en Estados Unidos, y afirmó que el secretario de Estado Marco Rubio está encargado de las negociaciones con La Habana. “El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba”, sostuvo.

En asuntos estratégicos, habló de un acuerdo con Dinamarca relacionado con Groenlandia que, dijo, permitirá ampliar el control estadounidense sobre aspectos de seguridad del territorio. Aseguró que Washington impedirá la presencia militar de adversarios en Groenlandia y que desarrollará mayor infraestructura militar, incluyendo dos bases, con el objetivo de proteger a Estados Unidos y reforzar la seguridad de Europa y la OTAN.

Finalmente, abordó la inteligencia artificial y rechazó cualquier intento de establecer un esquema globalista de control sobre esta tecnología. Aseguró que Estados Unidos mantiene la delantera frente a China y otros países. “¡Quien gane en IA, GANA!”, afirmó. “Ahora mismo estamos liderando sobre China y todos los demás —y voy a mantenerlo así”. Su mensaje final llamó a rechazar el miedo y actuar con decisión: “Juntos construiremos para nuestros pueblos un futuro más brillante, más esperanzador y más magnífico que nunca”.