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LOS MÚLTIPLES ROSTROS DEL INDIO EN LA ÉPOCA NOVOHISPANA SON EXPUESTOS EN RECIENTE LIBRO
turismo - 2017-11-30
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LOS MÚLTIPLES ROSTROS DEL INDIO EN LA ÉPOCA NOVOHISPANA SON EXPUESTOS EN RECIENTE LIBRO

La diversidad del indígena, que a los ojos de este siglo XXI puede parecer un solo ente, en la época novohispana fue objeto de distintas miradas. Comunidades e individuos, partiendo de sus diferencias sociales o culturales, percibieron y comprendieron al indio de diversas formas: en su unidad y diversidad, destacaron las historiadoras Clementina Battcock y Berenise Bravo Rubio.

Durante la presentación del libro Mudables representaciones. El indio en la Nueva España a través de crónicas, impresos y manuscritos, coordinado por ambas investigadoras del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), comentaron que éste busca reflexionar sobre la representación del indígena y romper con los estereotipos que aparecen en los textos y que se han sumado a una historiografía clásica sobre el tema, por lo que propone discutir algunos temas conceptuales y teóricos, a partir de estudios de caso.

Editado por el INAH, en su Colección Historia, Serie Memorias, la publicación deriva del Coloquio Internacional La Representación del Indio en Crónicas y Manuscritos, realizado en la Dirección de Estudios Históricos (DEH) en 2014; está integrado por una introducción y ocho capítulos escritos por diversos investigadores nacionales e internacionales, provenientes de instituciones como el INAH y la UNAM, además de universidades como la de Columbia (Nueva York) y la Sapienza (Roma).

Berenise Bravo Rubio, investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), resaltó que el volumen ahonda en el papel del indio y su percepción por diferentes personajes, indagación hecha a través de un análisis puntual de diferentes fuentes como la eclesiástica o la de funcionarios reales, que reflejan lo que se pensaba de ellos en diferentes contextos y tiempos, “de ahí el título del libro: Mudables representaciones…, porque esas figuras cambiaron del siglo XVI al XVIII.

La historiadora Clementina Battcock, de la DEH, explicó que en el siglo XVI la imagen que prevalecía en la Nueva España era la del indio vencido tras la conquista, y a finales de esta centuria aparece la del noble, descendiente de los gobernantes prehispánicos, que se acerca a la escritura, forma parte de la audiencia y que puede ser un nahuatlato (intérprete), un agente político que ya interviene en cuestiones jurídicas.

“Pese a que la idea general es que los nobles (indios) fueron los vencidos, hay otros de su estirpe que negociaron y rápidamente se adaptaron a este nuevo orden, donde se insertan en una etapa muy temprana, lo que es de llamar la atención, ya que desde ese momento escriben, registran y actúan con una intencionalidad hacia la Corona española”, explicó.

Bravo Rubio manifestó que esta concepción cambiaba según los contextos y el cuerpo profesional, ya que no era lo mismo lo que pensaban los oidores de la Real Audiencia que los eclesiásticos. Por ejemplo, para la Iglesia, el indio pasa de ser idolatra al infante que necesita protección del clero; transita y es variable, pero a veces hacen “enojar” a los obispos y se convierten en los “bárbaros indómitos”, que no entienden de la fe cristiana.

Ya en el siglo XVII, expuso Battcock, se ve al indio a partir de diferentes acciones y negociaciones, va mudando, no es algo estático, sin ningún tipo de razón; tiempo y espacio permitirán entender su complejidad.

Berenise Bravo afirmó que siempre se habla del indio como un ser monolítico, concepto que fue mudable hasta el siglo XIX, con el decreto de 1821 que prohibió la distinción de razas, porque todos somos mexicanos e iguales. A partir de entonces cambia la percepción sobre el indio y pasa a ser sujeto de atención de los políticos en turno.

Para Clementina Battcock, la idea del indio cambia hasta el siglo XX, a partir de la llegada al poder del general Lázaro Cárdenas, cuando bajo su gobierno (1934-1940) se crearon instituciones como el Instituto Nacional Indigenista o el propio INAH, etapa en la que hay una nueva mirada hacia el sector indígena.

El libro cuenta con la versión de intermediarios culturales como frailes, oidores, arzobispos y cronistas que hablan sobre el indio, textos analizados por investigadores como Rodrigo Martínez Baracs, de la DEH, en el artículo El estudio de los indios de México durante el periodo colonial. Mientras que Sergio Botta, de la Sapienza Universidad de Roma, contribuye con el escrito Representar a los dioses indígenas a través de San Agustín. Huellas del De civitate Dei en las obras de fray Bernardino de Sahagún y fray Juan de Torquemada.

Amados hijos míos. El ‘indio’: objeto y sujeto en los textos de evangelización en lengua náhuatl del siglo XVI es el capítulo con el que participa Berenice Alcántara Rojas, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. Clementina Battcock colabora con Alvarado Tezozomoc y su representación de los antiguos gobernantes tenochcas.

Caterina Pizzigoni, la Universidad de Columbia, presenta el artículo El hogar y el individuo: los indígenas a través de sus testamentos en náhuatl. Por su parte, Annia González Torres, de la DEH, contribuye con Entre el cabildo y la alcaldía mayor: el indio en la documentación del gobierno local, Ixmiquilpan, siglo XVI-XVIII.

Berenise Bravo Rubio participa con el texto Atemperándose a su infancia y rudeza. La administración y doctrina en los curatos de indios del arzobispado de México a través de los libros de visita pastoral (1715-1722). El volumen cierra con la investigación de Patricia Escandón, del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la UNAM, titulada Los indios del gran norte mexicano en la literatura misional jesuítica.


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