Logo
Realizan procesión de concientización en honor a la vaquita marina
turismo - 2018-02-19
BETA
Realizan procesión de concientización en honor a la vaquita marina

En 2016, año del último cálculo disponible, se estimó que la población de vaquita marina, conocida científicamente como Phocoena sinus, era de menos de treinta ejemplares, motivo por el cual se organizó una procesión silente para concientizar a la población sobre la situación precaria que enfrenta este mamífero.

Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señaló que esta institución entiende claramente que el cuidado del patrimonio cultural está vinculado estrechamente con el entorno natural, razón por la cual participa de esta actividad en favor de la protección de dicha especie marina.

“Es a partir de la biodiversidad que se construyen las visiones del mundo que tienen los grupos humanos, la vaquita marina es una especie mexicana que ha vivido desde hace millones de años en el mar del Alto Golfo de California, México; y esperemos que continúe ahí por mucho tiempo”.

El antropólogo formó parte del recorrido que partió de la explanada del Museo Tamayo y concluyó en el Museo Nacional de Antropología, en el Bosque de Chapultepec, en el que participaron organizaciones de la sociedad civil, representantes de instituciones gubernamentales y académicas.

Cada uno de los firmantes del manifiesto en favor de la protección de la vaquita marina transportaron de mano en mano un cráneo natural de este animal, mismo que estuvo escoltado por largas vallas de niñas y niños que portaban carteles alusivos a distintas especies animales del mundo que también están consideradas en peligro de extinción.

El artista Patricio Robles Gil, impulsor de la iniciativa, señaló que la procesión es un llamado a la sociedad para concientizarla en la conservación de la flora y la fauna en peligro de desaparecer a causa de la actividad del hombre.

Añadió que incluir a los niños en este tipo de actividades representa un reclamo silencioso a nuestra generación por el mundo que estamos heredando, además de hacerlos parte de un ritual colectivo para que valoren a este mamífero mexicano.

Como dato, puntualizó que en 2008 la población se estimó en 245 vaquitas marinas, en 2015 eran alrededor de 60 ejemplares y para 2016 sólo se tiene el cálculo de 30, situación alarmante ya que su hábitat en la parte norte del Golfo de California o Alto Golfo es considerada reserva protegida.

“La vaquita marina está considerada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) en peligro crítico. A su vez, la Norma Oficial Mexicana 059 de la Semarnat incluye 49 especies extintas, 475 especies en peligro de extinción y 896 especies amenazadas”.

Al dirigir un mensaje a los asistentes de la procesión, Robles Gil dijo que es necesaria una mayor capacitación en los ministerios públicos sobre legislación ambiental y mejorar la cooperación internacional para detener el tráfico ilegal de la vaquita marina.

Precisó que el objetivo central de la actividad en la Ciudad de México es hacer un llamado a todo el mundo para cambiar los patrones de consumo, reducir la huella ecológica y valorar a todas las especies que los humanos han puesto en peligro de extinción, a fin de que esta historia no se repita.

Para la actividad, el artista realizó una escultura titulada Memorial marsopa vaquita, misma que está compuesta por cuatro elementos: el cráneo natural de la vaquita marina (que fue transportado en la procesión en una concha de cerámica), dos yugos (uno de mármol y otro de bronce) y una base de cantera.

La escultura mide casi dos metros de altura y fue realizada en 2014, permanecerá expuesta en la Media Luna del Vestíbulo del Museo Nacional de Antropología hasta marzo próximo.

El recorrido estuvo acompañado musicalmente por el ensamble de percusiones Tambuco. Al final se ejecutó la pieza Responsorio in memoriam Rodolfo Halffter, del compositor Mario Lavista, interpretada por este grupo mexicano, y dirigido por Ricardo Gallardo y la fagotista Wendy Holdaway.


Más de turismo