Historias en el metro - Los mariachis callaron

Por Ricardo Burgos Orozco
Salí de casa hace unos días como indica el protocoloh con tapabocas, guantes y lentes, para visitar a un amigo que vive en La Lagunilla. Se lastimó un pie al subir escaleras, vive solo y necesitaba comprar comida para la semana.
Transbordé en Centro Médico hacia la Línea 8, rumbo a Garibaldi - Lagunilla. Ya había leído de esa estación que es emblemática, dedicada a los ídolos del boxeo mexicano. Al llegar, observé en las paredes de los pasillos enormes fotos de púgiles que han hecho historia.
Ahí están imágenes de Vicente Saldívar, Pipino Cuevas, Julio César Chávez, Humberto “La Chiquita” González, Carlos Zárate, Rubén Olivares y Salvador Sánchez, entre muchos otros. También hay ilustraciones de boxeadoras destacadas. Leí que en mayo de 2017 la estación fue declarada emblemática del boxeo por las autoridades de la Ciudad de México de aquel tiempo.
Salí de ahí y caminé dos calles a la Plaza Garibaldi. Hace mucho tiempo que no andaba por esos rumbos. Recordaba el bullicio, la gente yendo y viniendo, turistas, música, canciones, borrachos. Varias veces terminé en ese lugar las parrandas juveniles y no tan juveniles. Ahora está casi vacía.
El Museo del Tequila y el Mezcal está cerrado al igual que la mayoría de los comercios y restaurantes de los alrededores. Solo algunas fondas permanecen abiertas con unos cuantos clientes. También hay contados vendedores callejeros, que revisan con la mirada a quienes pasan, en espera que les compren algo de su mercancía.
Por supuesto, no faltan los grupos de mariachis. Tampoco hay muchos y se cubren del intenso Sol a la sombra que da el edificio del museo. Platican entre ellos, bromean. En ninguna parte se escucha música. Se extraña.
Ángel Emmanuel Roitz es uno de los mariachis que está esperando clientes ¡No hay gente! Le dije. Y ahorita es mediodía; en la noche está peor porque tienen miedo a salir. Vamos a ver cómo libramos esta crisis porque todos nosotros vivimos al día. Cuando sale una lanita, de inmediato va para el sustento y ahorita no sale nada, me contestó.
Vestido con el clásico traje de mariachi y sus instrumentos a un lado, Ángel Emmanuel tiene 30 años en este trabajo. Toca el guitarrón y la vigúela, y si hay necesidad también la guitarra, exclamó con una sonrisa. Su grupo se llama Caballeros de Garibaldi.
Como hay poca clientela, ha bajado sus precios. Cobra hasta mil 500 pesos por una hora, con ocho integrantes y un amplio repertorio. Tal vez no en este momento, pero cuando quieran contratar a los Caballeros de Garibaldi háblenle a Ángel Emmanuel a los números 5574615211 y 5545796654. Satisfacción garantizada, me aseguró.
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