El Día Internacional de las Lenguas de Señas se conmemora cada 23 de septiembre, una fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2017 con el objetivo de reconocer el valor de estas lenguas en la inclusión y en el ejercicio pleno de los derechos humanos de las personas sordas. La jornada invita a reflexionar sobre la diversidad lingüística y sobre las barreras que aún limitan la participación de este sector en la vida pública.

En México, la Lengua de Señas Mexicana (LSM) fue reconocida oficialmente en 2005 como lengua nacional, junto con el español y las lenguas indígenas del país. Este reconocimiento fue resultado de una larga lucha de la comunidad sorda por el derecho a comunicarse, educarse y participar en su propio idioma. En Morelia, Michoacán, la diputada Nalleli Pedraza Huerta refrendó su compromiso con la promoción y protección de los derechos lingüísticos y culturales de las comunidades sordas, y destacó que la LSM es parte integral de su identidad y cultura. Desde el Congreso del Estado ha impulsado iniciativas para garantizar el acceso efectivo a esta lengua.

La asociación civil Raíces advirtió sobre la falta de espacios y de padrones oficiales de personas sordas en Michoacán. Durante una tribuna ciudadana en el Congreso local, expuso la urgencia de atender la privación lingüística que enfrentan los niños sordos, quienes en ocasiones llegan a los cuatro años sin una forma efectiva de comunicación. El diputado Baltazar Gaona García reconoció la importancia de legislar en favor de todos los sectores de la sociedad, incluidas las personas con discapacidad.

De acuerdo con la Federación Mundial de Sordos, en el mundo existen alrededor de 70 millones de personas sordas que utilizan más de 300 lenguas de señas distintas. Se trata de sistemas lingüísticos completos, con gramática y cultura propia, desarrollados y transmitidos dentro de las comunidades sordas. Por ello, especialistas subrayan que la enseñanza, el uso y el respeto de estas lenguas deben extenderse a todos los ámbitos, desde la educación y la justicia hasta los medios de comunicación y la vida cotidiana.

La conmemoración de esta fecha es un llamado a construir sociedades más inclusivas, donde todas las voces, habladas o signadas, tengan el mismo peso. Garantizar la preservación y promoción de las lenguas de señas permite que las personas sordas ejerzan sus derechos sin depender de terceros, en un entorno que reconozca su lengua como parte esencial de su autonomía y dignidad. La comunicación accesible es un derecho, no un privilegio.