La maestra María Guadalupe Magaña Marcial, de la escuela Emiliano Zapata en la localidad de Ojo de Agua de Huanumo, municipio de Abasolo, Guanajuato, y su equipo docente implementaron estrategias para fortalecer la comprensión lectora y el cálculo mental de sus estudiantes, a partir de las áreas de oportunidad detectadas mediante la Recopilación de Información para la Mejora de los Aprendizajes (RIMA).

El análisis de los resultados del ciclo escolar anterior permitió identificar que las dificultades en Matemáticas no se limitaban a realizar operaciones, sino que también incluían la interpretación de instrucciones, la identificación de procedimientos y la comprensión de cómo llegar a una respuesta. Con base en ello, el equipo docente enfocó sus esfuerzos en desarrollar el razonamiento matemático, vinculando ejercicios de cálculo mental con actividades de comprensión lectora.

La maestra Magaña Marcial explicó que el propósito fue superar la resolución mecánica de ejercicios y lograr que las niñas y los niños comprendieran por qué se obtiene determinado resultado y qué procedimiento deben seguir para alcanzarlo. "Si el niño no tiene comprensión lectora, en cálculo mental también nos iba a salir mal", señaló al subrayar la importancia de trabajar ambas habilidades de manera articulada.

Además de los contenidos académicos, las docentes identificaron la necesidad de fortalecer la convivencia, los valores y las habilidades sociales de los estudiantes. Uno de los espacios que permitió observar estas necesidades fue el desayunador escolar, donde algunas conductas, como recibir los alimentos sin agradecer o dejar los lugares sin acomodar, motivaron la implementación de actividades para fomentar el respeto, la solidaridad y la responsabilidad.

A través de cuentos, dinámicas y estrategias de convivencia, las maestras trabajaron estos hábitos de manera constante, hasta observar cambios que trascendieron el entorno escolar y comenzaron a reflejarse en los hogares. "Hasta las mismas madres de familia dicen: 'Maestra, los niños nos están ayudando'", compartió María Guadalupe, al destacar que las familias también se involucraron para dar continuidad en casa a los aprendizajes y valores promovidos en la escuela.

El proceso requirió del compromiso y acompañamiento permanente de la supervisión escolar, que brindó orientación y seguimiento a las acciones implementadas para atender las necesidades identificadas en RIMA. Las jornadas de formación y el trabajo conjunto con su compañera Margarita, a quien reconoció por su compromiso, permitieron mantener las estrategias de reforzamiento y dar seguimiento al desarrollo de los estudiantes. "Si no hubiéramos tenido esta oportunidad de trabajar en equipo, no se hubiera logrado que los niños avanzaron muchísimo en comparación con cómo estábamos el ciclo pasado", expresó.

Para la maestra Magaña Marcial, los resultados positivos representan no solo la satisfacción por el esfuerzo realizado, sino también la oportunidad de continuar perfeccionando las estrategias de enseñanza y consolidar los avances en el aprendizaje y la convivencia. La experiencia en la escuela Emiliano Zapata muestra cómo RIMA permite identificar necesidades específicas y orientar decisiones pedagógicas que integran el desarrollo académico, las habilidades sociales y la participación familiar.