La Fototeca Nacional, a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), conmemorará su 50 aniversario durante el 27 Encuentro Nacional de Fototecas, que se realizará el 23 de octubre en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología (MNA). El evento iniciará con la entrega de la Medalla al Mérito Fotográfico a los artistas Gilberto Chen Charpentier y Ana Casas Broda, y continuará con las mesas de disertación "Rutas de la investigación al acto creador" y "Narrativas en la página".

El encuentro, que reivindica la importancia del patrimonio visual en la memoria colectiva, se llevará a cabo tras la inauguración a las 10:00 horas. La Mesa 1 contará con la participación de los estudiosos y creadores Armando Cristeto Patiño, Carla Rippey, Laura González Flores y Gerardo Suter. En la Mesa 2, el editor de Alquimia, órgano de difusión del Sistema Nacional de Fototecas (Sinafo), Arturo Ávila Cano, junto con Vesta Mónica Herrerías, León Muñoz Santini y Alberto Tovalín Ahumada, abordarán el uso de la imagen de archivo en la producción editorial.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, recordó que la Fototeca Nacional nació hace 50 años y hoy resguarda más de un millón de bienes culturales que documentan distintas épocas de la historia de México. Según sus declaraciones, esta trayectoria refleja décadas de investigación, conservación y desarrollo de conocimientos especializados que han hecho de la fotografía una fuente indispensable para comprender las transformaciones de la sociedad.

El director del Sinafo, Juan Carlos Valdez Marín, expresó que la colectividad ha dado a la fotografía la categoría de patrimonio, porque una imagen no es de un solo individuo, sino que pertenece a una sociedad. Citó como ejemplo las imágenes emblemáticas de la Revolución, como Villa y Zapata en Palacio Nacional, que no son patrimonio de las familias de ambos personajes, sino de todos los mexicanos, o las de Tina Modotti, que son patrimonio universal. Valdez Marín señaló que desde la Fototeca Nacional y la red tejida en estas cinco décadas han procurado fomentar en la sociedad civil los valores inherentes y derivados de la imagen fotográfica.

El funcionario recordó que al inicio, el personal de la fototeca se dio a la búsqueda de experiencias y conocimiento en el tratamiento de piezas fotográficas, como negativos, positivos y soportes más antiguos. Hoy, dijo, ha llegado a la madurez y se constituye como un elemento fundamental en el quehacer cultural de México y un referente internacional. La Fototeca Nacional es custodio de más de un millón de bienes culturales que dan cuenta de más de 180 años de fotografía en México, distribuidos en cerca de 50 colecciones, y cuenta con seis áreas: Acervo, Conservación, Enlace y Exposiciones, Catalogación, Digitalización e Investigación.

Valdez Marín detalló que sus procesos parten de una realidad nacional y buscan cumplir con normas internacionales, lo que ha llevado al desarrollo de tecnología alternativa para abatir costos de insumos y permitir el rescate y conservación del patrimonio, conocimientos que transmiten a fototecas de otras latitudes de Latinoamérica. Advirtió que la conservación no se limita a limpieza y restauración, sino que implica catalogación, digitalización, una plataforma de investigación para su reconocimiento como fuente documental y su difusión masiva a través de publicaciones y exposiciones itinerantes, como la conmemorativa Memoria de luz y plata, que se mostró en la Galería Abierta de las Rejas de Chapultepec.

El Encuentro Nacional de Fototecas deriva de este círculo virtuoso. La piedra fundacional de la Fototeca Nacional fue el traslado, el 15 de noviembre de 1976, de las 484 mil piezas fotográficas del Archivo Casasola, adquirido por el gobierno mexicano, hacia el Ex Convento de Pachuca, en Hidalgo, en una caravana de 20 vehículos.