Cerca de mil niñas, niños y jóvenes de 28 entidades del país participaron en Voces vivas, salvando al fuego, una creación escénica colectiva que se presentó en el Zócalo de la Ciudad de México y que reunió música tradicional, canto, danza, teatro y poesía en 17 lenguas indígenas, entre ellas náhuatl, maya, mixteco, otomí, purépecha, tsotsil y wixárika.

La puesta, denominada Fiesta de Culturas Comunitarias, contó con la participación de integrantes de las Casas de Canto Cuicallis, impulsadas por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México en colaboración con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI); los Semilleros Creativos de música, danza y teatro, y los coros infantiles michoacanos formados con la Secretaría de Educación Pública (SEP) como parte del Plan Michoacán. La dirección escénica estuvo a cargo de Jesusa Rodríguez, el guion fue reunido por el poeta Mardonio Carballo a partir de historias escritas por las propias niñas y niños, la conducción musical fue de Roberto Rentería y el diseño de escenografía de Diego Siliano. La presentación incluyó un videomapping proyectado sobre Palacio Nacional.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, reconoció el protagonismo de las infancias en la creación de la obra: “Las historias de sus comunidades merecen ser escuchadas. Sus lenguas tienen grandes cosas que contar y ustedes tienen mucho que decirle a México”. Acompañada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada; la directora y actriz Jesusa Rodríguez; el poeta Mardonio Carballo, y el director del INPI, Adelfo Regino Montes, Curiel de Icaza dijo al público: “Lo hicimos con muchísimo cariño para ustedes. Vamos a dejar que 17 lenguas tomen el Zócalo el día de hoy y a darle espacio a casi mil niñas y niños de prácticamente todo el país”. Brugada, por su parte, expresó: “Bienvenidas y bienvenidos a esta gran ciudad, la ciudad más pluricultural, las más pluriétnica, capital de todas las culturas y todas las lenguas”.

La puesta en escena recuperó el relato del tlacuache que rescata el fuego para compartirlo con la humanidad e incorporó a la mariposa monarca como símbolo de migración, transformación y comunidad. La obra se construyó a partir de historias escritas por las propias niñas y niños, quienes compartieron expresiones culturales de sus comunidades a través de la música tradicional mexicana, el canto, la danza, el teatro y la poesía en las 17 lenguas indígenas.

La presentación fue resultado de seis meses de preparación en las comunidades y dos semanas de trabajo conjunto en un campamento en Oaxtepec, realizado en instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Ahí, las niñas, niños y jóvenes ensayaron, hicieron amistades, compartieron sus conocimientos y conocieron lenguas de otras regiones del país. La experiencia forma parte de la estrategia de formación artística comunitaria de la Secretaría de Cultura, a través de la Dirección General de Vinculación Cultural, que impulsa espacios de creación, aprendizaje y convivencia para las infancias, con el propósito de ampliar su participación cultural y fortalecer los vínculos entre comunidades.