OpenAI presentó el 3 de septiembre de 2026 su modelo más avanzado hasta la fecha, GPT-6 Astra, un sistema capaz de realizar tareas complejas de forma autónoma como navegación web, programación avanzada, análisis científico y ciberseguridad. El anuncio, realizado en las oficinas centrales de la compañía en San Francisco, ha reavivado las especulaciones sobre si la inteligencia artificial general (AGI), entendida como una capacidad igual o superior a la humana, está más cerca de hacerse realidad.

El lanzamiento fue liderado por Greg Brockman, presidente de OpenAI, quien calificó a Astra como un “salto generacional” que podría marcar el inicio de la era de la AGI. Sin embargo, Sam Altman, director general de la empresa, matizó el término AGI al considerarlo más “marketiniano” que real. Estas declaraciones contrastan con los resultados obtenidos por el modelo, que alcanzó un 98% en FrontierMath Tier 4, un 99.9% en ARC-AGI-3 y un 100% en ExploitBench, una prueba de ciberseguridad que mide la capacidad de explotar vulnerabilidades sin intervención humana.

El desarrollo de GPT-6 Astra requirió más de 100,000 GPUs en la instalación Stargate de OpenAI en Texas, lo que evidencia la magnitud del proyecto. El modelo se está implementando inicialmente en un conjunto limitado de organizaciones, pero en los próximos días estará disponible para usuarios de ChatGPT Plus, Pro, Business y Enterprise, así como a través de la API de OpenAI, Microsoft Azure y AWS Bedrock. Esta distribución gradual busca garantizar la supervisión humana en un sistema clasificado en el nivel “Crítico” bajo el Marco de Preparación de OpenAI.

El contexto del lanzamiento no es menor: OpenAI y otras empresas del sector como Anthropic, Meta y Google están presentando nuevos modelos o actualizaciones en un momento de intensa actividad, mientras preparan ambiciosas salidas a bolsa. Esto ha generado preguntas sobre las motivaciones detrás de estos anuncios, aunque los resultados técnicos de Astra parecen respaldar su relevancia. La capacidad del modelo para identificar y explotar vulnerabilidades de seguridad sin supervisión directa plantea desafíos importantes en términos de control y transparencia.

La creciente complejidad de sistemas como GPT-6 Astra dificulta la comprensión de sus procesos de toma de decisiones, lo que ha llevado a OpenAI a limitar algunas de sus funciones por motivos de seguridad. Aunque el avance hacia la AGI es innegable, los expertos subrayan que la transparencia y la capacidad de monitoreo serán cruciales para integrar estas tecnologías de manera segura. Por ahora, Astra representa un hito técnico que acerca a la humanidad a la superinteligencia, pero también obliga a replantear los límites éticos y operativos de la inteligencia artificial.