Pemex logra ganancia de 1.000 millones de dólares en el segundo trimestre
_ Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó una ganancia neta de 1.000 millones de dólares durante el segundo trimestre de 2026, un resultado que contrasta con las pérdidas registradas en periodos anteriores. El aumento en los precios internacionales del crudo, impulsado por las tensiones geopolíticas entre Irán y Estados Unidos, fue el principal factor de este repunte. Además, las ventas de hidrocarburos crecieron un 30% frente al mismo periodo de 2025, alcanzando los 31.200 millones de dólares, según informó la empresa el 31 de julio.
El director general de Pemex, Juan Carlos Carpio, destacó que la deuda financiera de la compañía se redujo un 9%, ubicándose en 77.500 millones de dólares. También señaló que la producción de hidrocarburos se ha estabilizado en 1,6 millones de barriles diarios. Como parte de su estrategia, Pemex planea reactivar la fracturación hidráulica (fracking) para extraer gas natural, una técnica que había sido suspendida por decisiones previas de la administración.
En el ámbito internacional, la empresa anunció un acuerdo con la brasileña Petrobras para explorar y extraer crudo en aguas profundas del Golfo de México. Este convenio, con una duración de dos años, permitirá a ambas petroleras compartir tecnología y desarrollar proyectos conjuntos en exploración, producción, refinación y petroquímica. La alianza busca aprovechar la capacidad técnica de Petrobras y fortalecer la posición de Pemex en la región.
El contexto global favoreció temporalmente a Pemex, ya que el conflicto en Medio Oriente elevó los precios de las gasolinas por el encarecimiento del crudo y los riesgos de interrupción en el suministro. Sin embargo, hacia el cierre del trimestre, los precios comenzaron a normalizarse cuando los buques petroleros reanudaron el tránsito por el Estrecho de Ormuz. Este vaivén refleja la volatilidad del mercado energético y su impacto directo en las finanzas de la petrolera mexicana.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha condicionado el apoyo financiero de la Secretaría de Hacienda al desempeño de Pemex durante 2026, un respaldo que ha sido clave para su estabilidad en años recientes. La reducción de la deuda y la estabilización de la producción son señales positivas para la economía mexicana, dado el papel central de Pemex en el sector energético. No obstante, la empresa enfrenta el reto de sostener estos resultados en un entorno internacional incierto y de cumplir con las metas de eficiencia que exige el gobierno federal.
El director general de Pemex, Juan Carlos Carpio, destacó que la deuda financiera de la compañía se redujo un 9%, ubicándose en 77.500 millones de dólares. También señaló que la producción de hidrocarburos se ha estabilizado en 1,6 millones de barriles diarios. Como parte de su estrategia, Pemex planea reactivar la fracturación hidráulica (fracking) para extraer gas natural, una técnica que había sido suspendida por decisiones previas de la administración.
En el ámbito internacional, la empresa anunció un acuerdo con la brasileña Petrobras para explorar y extraer crudo en aguas profundas del Golfo de México. Este convenio, con una duración de dos años, permitirá a ambas petroleras compartir tecnología y desarrollar proyectos conjuntos en exploración, producción, refinación y petroquímica. La alianza busca aprovechar la capacidad técnica de Petrobras y fortalecer la posición de Pemex en la región.
El contexto global favoreció temporalmente a Pemex, ya que el conflicto en Medio Oriente elevó los precios de las gasolinas por el encarecimiento del crudo y los riesgos de interrupción en el suministro. Sin embargo, hacia el cierre del trimestre, los precios comenzaron a normalizarse cuando los buques petroleros reanudaron el tránsito por el Estrecho de Ormuz. Este vaivén refleja la volatilidad del mercado energético y su impacto directo en las finanzas de la petrolera mexicana.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha condicionado el apoyo financiero de la Secretaría de Hacienda al desempeño de Pemex durante 2026, un respaldo que ha sido clave para su estabilidad en años recientes. La reducción de la deuda y la estabilización de la producción son señales positivas para la economía mexicana, dado el papel central de Pemex en el sector energético. No obstante, la empresa enfrenta el reto de sostener estos resultados en un entorno internacional incierto y de cumplir con las metas de eficiencia que exige el gobierno federal.