_ La Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Salud CDMX) emitió una advertencia sobre el uso de perfume en el cuello, señalando que se trata de una zona con piel delgada, lo que puede facilitar la absorción de químicos presentes en algunas fragancias. La dependencia indicó que el cuello se localiza sobre la glándula tiroides, órgano clave del sistema endocrino, por lo que reducir exposiciones constantes a ciertos compuestos puede formar parte de decisiones cotidianas relacionadas con el cuidado de la salud. La recomendación institucional sugiere aplicar el perfume en ropa o muñecas.
En su comunicación, Salud CDMX señaló que algunas fragancias pueden contener ftalatos, sustancias estudiadas por su capacidad de interferir con la señalización hormonal cuando la exposición es constante. La advertencia no plantea prohibiciones, sino la adopción de hábitos considerados más conscientes. La dependencia citó como referencia información de organismos científicos como la Endocrine Society, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS).
Un verificador identificado como NewsMeter y la dermatóloga C. Madhavi aclararon aspectos científicos. Explicaron que si bien ciertas sustancias químicas pueden absorberse a través de la piel y afectar las hormonas, afirmar que rociar perfume en el cuello envía estas sustancias directamente a la glándula tiroides es científicamente inexacta. La dermatóloga detalló que ingredientes como ftalatos, parabenos y almizcles sintéticos son considerados disruptores endocrinos y pequeñas cantidades pueden ingresar al organismo a través de la piel; sin embargo, la tiroides no se encuentra inmediatamente debajo de la piel, sino protegida por capas de tejido.
La discusión científica proviene en parte del estudio 'Evaluación de contaminantes en perfumes...' publicado en 2022, que concluyó que algunos compuestos aromáticos con propiedades disruptoras pueden penetrar la piel y llegar al torrente sanguíneo. No obstante, este estudio no respalda que el perfume aplicado en el cuello llegue directamente a la tiroides ni que esta sea más vulnerable por proximidad física. Entre los riesgos generales documentados asociados a los componentes químicos del perfume se incluyen alergias cutáneas, desencadenamiento de ataques de asma hasta en un 75% personas con esta condición, dificultad respiratoria y posibles alteraciones hormonales tras exposiciones frecuentes.