Zagala es un restaurante ubicado en Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México, que ha construido una identidad culinaria a partir del encuentro entre la tradición vasca y la gastronomía mexicana. Bajo la dirección del chef Bittor Sierra, originario del País Vasco, el proyecto apuesta por ingredientes de temporada y técnicas tradicionales reinventadas con creatividad. Aunque hasta el 3 de octubre de 2026 no se han registrado noticias recientes sobre el restaurante, su propuesta sigue siendo un referente para quienes buscan sabores de raíz vasca en el panorama capitalino.

En mayo de 2025, Zagala colaboró con LOREA, el restaurante dirigido por el chef Oswaldo Oliva, en una cena especial que puso el acento en las raíces vascas de la cocina mexicana. El encuentro consistió en un menú de seis tiempos, acompañado de vinos seleccionados para realzar cada platillo. La colaboración permitió explorar puntos de contacto entre dos tradiciones culinarias que, a primera vista, parecen distantes, pero que comparten el respeto por el producto y la estacionalidad.

La relevancia de estas iniciativas radica en la promoción y preservación de la cultura vasca en México. A través de su cocina, Zagala ofrece a los comensales una experiencia que refleja la riqueza de ambas tradiciones gastronómicas. No se trata solo de reproducir recetas del País Vasco, sino de dialogar con el territorio mexicano y sus ingredientes, generando una propuesta híbrida y contemporánea.

El menú de Zagala combina pescados, carnes, vegetales y especias con técnicas como el asado, el braseado y los fondos prolongados. La carta cambia según la temporada, lo que permite aprovechar productos locales y mantener frescura en cada preparación. Esa flexibilidad también explica por qué el restaurante ha logrado insertarse en la escena gastronómica de la Ciudad de México, donde convive con otras propuestas de autor.

Para los amantes de la cocina vasca y mexicana, Zagala representa un puente entre dos mundos. Su ubicación en Lomas de Chapultepec lo convierte en un punto de encuentro para quienes valoran las experiencias culinarias que cuentan una historia. La fusión que propone Bittor Sierra no busca imponer una tradición sobre otra, sino tejer un diálogo de sabores que enriquece a ambas.