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Analizan la Conquista de Mesoamérica desde la gráfica y el discurso de los códices
nacional - 2019-08-01
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Analizan la Conquista de Mesoamérica desde la gráfica y el discurso de los códices


Investigadores abordaron cómo tales documentos narran el proceso previo, la guerra y los años posteriores a la caída de Tenochtitlan y Tlatelolco.

En la mesa realizada en el Museo Nacional de Antropología, se expusieron las razones que llevaron a muchos señoríos indígenas a sumarse al ejército hispano.


La conquista de México-Tenochtitlan fue una Guerra de los mundos, pues se trató de un episodio marcado —de un modo similar al narrado en la obra de H. G. Wells— por el encuentro entre un grupo de civilizaciones autocontenidas, como eran los pueblos mesoamericanos, y seres nunca antes vistos que poseían, entre otros elementos, avances armamentísticos y bélicos más desarrollados que los de sus contrapartes.

Este fue uno de los enfoques manifestados en la mesa de análisis “Visiones del desembarco de Hernán Cortés y sus huestes, y la empresa de la conquista española”, que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizó en el Museo Nacional de Antropología, a través de la Dirección de Etnohistoria de la Coordinación Nacional de Antropología.

El primero de los dos panelistas que participaron en este foro, el historiador Xavier Noguez, al impartir la conferencia La representación de la conquista hispana en algunos de los códices del centro de México, expuso cómo muchos de estos documentos pictográficos abordaron a la figura de Hernán Cortés y los sucesos desencadenados desde la llegada del militar español a las costas de Chalchicueyecan, en el territorio que hoy ocupa Veracruz.

En la mesa, moderada por los investigadores de la Dirección de Etnohistoria, Cuauhtémoc Velasco y Amalia Montoya, el académico de El Colegio Mexiquense dijo que en obras como el Códice Durán, puede inferirse que Motecuhzoma trató de entender quién era Cortés y cuál era su intención.

Detalló que en ese documento se ilustra cómo el tlatoani, en un intento por conocer con qué divinidad tenochca se identificaba Cortés, envió con sus mensajeros una serie de trajes —las fuentes, dijo, varían en la cantidad— asociados a dioses como Quetzalcóatl, Tláloc, Tezcatlipoca y Xiuhtecuhtli, con el fin de que el conquistador eligiera uno, sin embargo, éste se limitó a resguardar los obsequios y, “acorde con otros testimonios”, a separar las piedras preciosas de los trajes que las contenían.

Refirió que otros textos dejan entrever pormenores de la campaña militar de Cortés, como el Códice Azcatitlan, cuyas láminas resaltan el papel que tuvieron los tamemes (cargadores) totonacos y tlaxcaltecas en el avance español dentro de territorio mesoamericano, o bien, detalles como la importancia que para los tlacuilos, quienes crearon tales códices, tuvieron elementos visuales europeos, como la paloma que representa al Espíritu Santo, el cual en muchos documentos fue un diferenciador entre las épocas previas al inicio de la evangelización y el contacto.

Noguez subrayó que los códices también aportan datos sobre los acontecimientos posteriores a la caída de Tenochtitlan y Tlatelolco, en agosto de 1521, toda vez que, ejemplificó, el Códice Osuna muestra la forma en que los mexicas adoptaron el modo de vida hispano, e incluso participaron con sus guerreros en la conquista de territorios del septentrión novohispano como Florida, pues en esa obra resalta la escena de una serie de individuos portando un estandarte con el escudo bélico de los tenochcas.

Finalmente, el segundo conferencista, Rafael Tena, también profesor emérito de la Dirección de Etnohistoria del INAH, ofreció la ponencia Coyoacán, Tenochtitlan y Hernán Cortés, en la que expuso cómo las marcadas enemistades que existían entre el señorío tepaneca de Coyohuacan y el mexica de Tenochtitlan, influyeron en la pronta adhesión de los primeros, al proyecto de conquista de Cortés.

El apoyo de este señorío a los conquistadores, ahondó, fue también clave para que, en primer lugar, se reconociera a Cuauhpopoca como gobernante de Coyohuacan, y que, una vez consumada la victoria sobre los mexicas, el propio Hernán Cortés estableciera su cuartel general y su residencia personal en Coyoacán, un enclave con tierra firme, abastecido por numerosos afluentes y fácilmente defendible.

Los investigadores concluyeron que, en el marco de las conmemoraciones por el encuentro entre españoles y mesoamericanos, la Conquista debe entenderse como un proceso complejo, en el cual, incluso, muchos gobernantes indígenas adoptaron sin mayor reparo el gobierno hispano, con la condición de preservar sus títulos y beneficios de nobles.


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