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Como en la época victoriana el Museo de El Carmen regresa a la magia de la fotografía estereoscópica
nacional - 2019-08-02
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Como en la época victoriana el Museo de El Carmen regresa a la magia de la fotografía estereoscópica


Abrió una exposición con imágenes hechas mediante esa técnica, las cuales revelan los detalles de sitios históricos, zonas y piezas arqueológicas.

Es la conciliación entre fotografía análoga y la digital, refiere Gerardo Alcalá, autor de la muestra.


Este 2019, el Museo de El Carmen cumple 90 años y está de fiesta, por ello, invita al público a celebrar con un viaje por su sala de exhibiciones temporales donde, como en la época victoriana o el cine en 3D de este siglo, le espera con un par de lentes con filtro cian rojo para disfrutar las fotografías estereoscópicas de gran formato de Gerardo Alcalá.

La muestra Fotografía estereoscópica de Patrimonio Cultural abrió al público en el marco de la Noche de Museos; reúne alrededor de 30 imágenes, las cuales introducen a detalles de sitios históricos, de zonas y piezas arqueológicas, de paisajes representativos del patrimonio cultural de México y, en especial, de los rincones íntimos del Museo de El Carmen, por medio de la realidad virtual que produce la imagen estereoscópica, cuya virtud es hacer sentir al espectador dentro de la misma foto y afinar los sentidos en su apreciación.

El formato estereoscópico fue popular desde mediados del siglo XIX, y tuvo un nuevo auge a principios del XX. Es posible encontrar diferentes técnicas en su elaboración, se empezó a utilizar poco después de la aparición del daguerrotipo, y se imprimió mediante técnicas fotomecánicas.

Su atractivo reside en la sorprendente profundidad que proporciona la imagen tridimensional, la cual parece hacer más real la escena. Tal sensación se genera a través de la superposición de dos imágenes iguales, ligeramente desfasadas.

Al inaugurar la exposición, Eva Ayala Canseco, directora del recinto, dijo que “el patrimonio cultural tiene múltiples lecturas, y la visión de Alcalá permite acercarnos a éste de forma novedosa y lúdica. Gracias a la estereoscopía nuestros sentidos son engañados para llevarnos a una experiencia en donde observamos imágenes como si fuera la primera vez, como aquellos invidentes que recuperan la vista o como los niños que estiran los brazos para alcanzar lo que ven pero que no existe”.

Esta exhibición, destacó, “es un viaje fantástico por inmuebles y sitios patrimoniales de carácter mixto, como Xochimilco, con sus chinampas de origen mexica; por las imponentes pirámides de distintas culturas: Cuicuilco, Teotihuacan, Chichén Itzá; y por los distintos dioses: Mictlantecuhtli, Xochipilli, Chicomecóatl. Así como por los ex conventos, los cuales por sobrios son magníficos; y por el Museo de El Carmen, donde estamos de fiesta celebrando 90 años, y también los 80 del INAH”.

Canseco destacó que, en este marco festivo, el recinto bajo su cargo cerró julio con la inauguración de la tercera exposición —las otras fueron Juguemos al Virreinato. Vida cotidiana y conventual carmelita y Rebozo, prenda mestiza de México­—; en octubre, adelantó, iniciarán formalmente las celebraciones por su 90 aniversario.

La fotografía estereoscópica y los ojos humanos

Alcalá explica que la fotografía estereoscópica consiste en registrar o plasmar una imagen con una cámara construida a partir de dos lentes similares a la visión humana, separados aproximadamente 65 mm, en alusión a la distancia de los ojos.

Dichos lentes representan el ojo izquierdo y derecho, y ambas imágenes son ligeramente diferentes. Esta discordancia se denomina desviación estereoscópica, pero la combinación de las dos da como resultado una imagen final con profundidad en diferentes planos, la cual se ve en tres dimensiones. “Por eso, en la exposición, al ver el rostro del dios Huehuetéotl, pareciera que se está comunicando con nosotros a través de sus ojos, o que el ataúd de una momia se dispuso para ser tocado con nuestra mano, lo mismo que el tunal de Cuicuilco”.

Para disfrutar de estas fotografías es necesario contar con un estereoscopio, aparato que sirvió de pasatiempo en exhibiciones públicas por las que se cobraba la entrada. De un primigenio y sencillo visor, se convirtió —en los primeros años del siglo pasado— en un elaborado y costoso artefacto que permitía visualizar mecánicamente gran número de fotos.

El autor advierte que el estereoscopio es la forma más común de apreciar estas imágenes, pero con limitaciones, porque sólo reproduce formato y únicamente puede ser usado por una persona a la vez. Sin embargo, hay otras formas, dice, al referir que él experimentó y optó por utilizar la técnica desarrollada en 1853, por el alemán Wilhelm Rollman.

“Consiste en decodificar las imágenes: en la izquierda se remueven los colores azul y verde y en la derecha los rojos, las dos forman una sola imagen desfasada, la cual, cuando se observa a través de lentes con un filtro rojo en el ojo izquierdo, y uno azul, verde o cian en el derecho, se decodifica y se ve en 3D”, explica Alcalá, cuyas obras derivan de un proyecto de investigación técnica y de fotografía experimental, desarrollado en los últimos años.

Las gráficas creadas con esta técnica son conocidas como anáglifos, por lo que el autor prefiere llamarlas fotografías anaglíficas. Para su construcción echó mano de cámaras digitales, las cuales brindan exactitud y versatilidad, así como pronta revisión y valoración, de manera que representan una herramienta de innegable utilidad, dice. Los programas modernos de proceso y manipulación de las imágenes, dieron a Alcalá, la posibilidad de interpretar a su manera los momentos capturados por la cámara.

“El universo y la vida misma en muchas ocasiones se nos presentan de manera codificada y no podemos entenderlos, pero siempre existe alguna forma de echar andar nuestros decodificadores internos para poder percibirlos con plenitud”, finaliza el autor, para quien la fotografía estereoscópica significa la conciliación entre la análoga y la digital, las cuales han sido separadas por prejuicios del mundo contemporáneo y por la fobia a la tecnología de quienes se resisten al cambio.

Las fotografías de la muestra fueron seleccionadas por un equipo integrado por las áreas de Gestión Cultural, Difusión y la Dirección del Museo de El Carmen; la exposición forma parte de un proyecto de los trabajadores del recinto.

Fotografía estereoscópica de Patrimonio Cultural permanecerá hasta el 15 de septiembre; el acceso es en grupos de 30 personas, a las que se les proporcionan los filtros para apreciar las imágenes, los cuales son devueltos a la salida.


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