Un estudio publicado el 29 de octubre de 2026 en la revista Biodiversidad y Conservación revela que la introducción de especies de hormigas no nativas en México está alterando de manera significativa las interacciones ecológicas locales. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México y otras tres instituciones nacionales analizaron 103,492 registros históricos de 43 especies de hormigas introducidas en el país, de los cuales obtuvieron 19,000 registros únicos y de alta calidad tras una depuración rigurosa.

Con esa base de datos, los especialistas modelaron los nichos ecológicos de estas especies y proyectaron su distribución potencial en el territorio mexicano. Los resultados indican que las áreas con mayor idoneidad ambiental para el establecimiento de estas hormigas se ubican en Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche y Jalisco, así como en el centro del país, especialmente a lo largo del Eje Volcánico Transmexicano y las llanuras costeras. En contraste, las zonas áridas y semiáridas del norte presentan una idoneidad limitada.

Al superponer los mapas de distribución potencial con la red de Áreas Naturales Protegidas, se identificaron varios puntos críticos de invasión potencial. Entre las ANP más vulnerables figuran la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, Pantanos de Centla, Calakmul, Sian Ka’an y Selva El Ocote. Ello subraya la necesidad de implementar estrategias de monitoreo dirigido, detección temprana y control para prevenir la introducción y propagación de estas especies invasoras en ecosistemas protegidos.

Las hormigas cumplen múltiples funciones benéficas en los ecosistemas, como la dispersión de semillas y el movimiento de nutrientes y materia orgánica. No obstante, la introducción de especies no nativas puede competir con las hormigas nativas y alterar las interacciones ecológicas existentes. Aunque no todas las especies introducidas se convierten en invasoras, algunas pueden expandirse desproporcionadamente y afectar de forma negativa la biodiversidad local.

La investigadora principal, Ángela Nava Bolaños, enfatizó la importancia de involucrar a la sociedad en la observación de la biodiversidad. Herramientas como las plataformas de ciencia ciudadana, acompañadas de la verificación de especialistas, pueden contribuir a detectar tempranamente especies que antes no habían sido registradas en una región. Este enfoque colaborativo resulta esencial para salvaguardar la biodiversidad y mantener el equilibrio ecológico en México.