El Hospital Osaka Keisatsu, en Japón, llevó a cabo la primera cirugía de corazón a nivel mundial utilizando láminas de células madre de músculo cardíaco disponibles comercialmente. La intervención se realizó el 29 de septiembre de 2026 y consistió en implantar tres láminas de cardiomiocitos derivados de células madre pluripotentes inducidas (iPS) en el corazón de una mujer de aproximadamente 50 años que padecía insuficiencia cardíaca grave. El procedimiento tuvo una duración cercana a una hora.

Este caso representa el primer uso clínico de esta terapia regenerativa desde que el gobierno japonés le otorgó una aprobación condicional en marzo de 2026. Antes de su aplicación en humanos, la técnica fue evaluada en ensayos previos con ocho pacientes con cardiopatía isquémica, una afección provocada por el estrechamiento de las arterias coronarias. Todos los participantes experimentaron una reducción de sus síntomas y cuatro de ellos mostraron una mejora en la función cardíaca.

El cirujano responsable de la operación fue Yoshiki Sawa, quien también dirige el Hospital Osaka Keisatsu. Sawa desarrolló esta tecnología en colaboración con el científico japonés Shinya Yamanaka, galardonado con el Premio Nobel en 2012 por sus investigaciones sobre las células iPS. Estas células tienen la capacidad de diferenciarse en cualquier tipo de célula del organismo, lo que las convierte en un recurso especialmente valioso para la medicina regenerativa.

La terapia está destinada principalmente a pacientes con enfermedades cardíacas que han agotado todas las opciones de tratamiento convencionales. La implantación de estas láminas de células madre busca mejorar la función del músculo cardíaco, reducir los síntomas de la insuficiencia cardíaca y aumentar el rendimiento del corazón y la tolerancia al esfuerzo. El equipo médico planea realizar intervenciones similares en 75 pacientes entre ahora y 2033 para evaluar la eficacia y seguridad del tratamiento.

La autorización plena de esta terapia se otorgará una vez que se demuestren sus beneficios y seguridad en los próximos siete años. Este avance representa un hito en la aplicación clínica de terapias con células madre para tratar enfermedades cardíacas, ofrece una nueva esperanza a pacientes con insuficiencia cardíaca grave que no responden a los tratamientos convencionales y posiciona a Japón como líder en el campo de la medicina regenerativa, abriendo la puerta a futuras aplicaciones de las células iPS en otras enfermedades.