El cofundador de Growth Hacking México, Humberto Barrera Ramos, afirmó que la adopción de inteligencia artificial (IA) en las empresas debe responder a las prioridades reales de cada negocio y estar sujeta a control humano, durante su conferencia "De la estrategia al crecimiento: Lleva la IA al marketing digital", dictada como parte del Seminario TIC.

Barrera Ramos señaló que una de las ventajas de la IA es acelerar los estudios de mercado, ya que permite monitorear a la competencia, mapear el comportamiento de los consumidores y detectar oportunidades comerciales a partir de la información disponible en internet. Sin embargo, advirtió que reducir la generación de materiales o automatizar tareas no garantiza por sí solo un aumento en la productividad ni en los ingresos.

Para ilustrar la diferencia entre hacer más actividades en menos tiempo y obtener mejores resultados, el especialista citó el caso de una empresa de limpieza y mantenimiento a domicilio que invertía entre 15 mil y 30 mil pesos mensuales en publicidad y atraía 300 prospectos, de los cuales 60 solicitaban cotización y 30 concretaban una contratación. De los 240 contactos que no avanzaban a la cotización, dijo, el problema no se resolvía aumentando la inversión publicitaria, publicando más contenidos o instalando un chatbot, sino revisando los tipos de atención y seguimiento para identificar en qué parte del proceso comercial se perdían las ventas potenciales.

En ese sentido, definió el growth hacking como una disciplina orientada a encontrar y maximizar las palancas que escalan a largo plazo el valor de un negocio. Explicó que el crecimiento no está condicionado a captar más personas en una página o disparar las visualizaciones, sino a mejorar la conversión, conservar a los clientes y estimular nuevas opciones de compra.

Barrera Ramos subrayó que cada estrategia debe planearse según las características de cada organización, por lo que no es recomendable reproducir modelos de otras empresas. Sugirió distinguir tres componentes: la estrategia, que impone el objetivo; la táctica, que define cómo lograrlo; y las acciones, que son las actividades que pueden apoyarse en herramientas de IA.

El conferencista indicó que los sistemas de IA pueden supervisar la gestión de prospectos mediante conversaciones automatizadas que permitan localizar necesidades, asesorar a los usuarios, preparar información para cotizaciones, registrar datos y dar seguimiento. No obstante, enfatizó que estos recursos exigen protocolos preestablecidos y control humano para funcionar adecuadamente.

Asimismo, señaló que el ciclo de marketing no termina con la primera contratación, por lo que las compañías requieren estrategias de retención que favorezcan la recompra y la recomendación de sus servicios. Para ello presentó el modelo AARRR, conocido como funnel del pirata, que abarca adquisición, activación, retención, ingresos y recomendación.

Para aprovechar la IA, Barrera Ramos planteó un proceso de diagnosticar, priorizar, intervenir, medir y aprender. Mencionó que este software sirve para la producción, como asistente para el análisis de datos, como recurso de optimización y como agente para llevar a cabo labores bajo restricciones. También recomendó usar metodologías o frameworks, como el análisis FODA, para asentar las decisiones y robustecer el pensamiento estratégico. Finalmente, reafirmó que la inteligencia artificial no debe limitarse a operarla, sino a aprender a dirigirla.