El Instituto Nacional de Pediatría (INP) opera un modelo integral de cuidados paliativos pediátricos que brinda acompañamiento desde el diagnóstico de una enfermedad grave, crónica o de larga evolución, y no solo en la etapa final, informó la institución. El encargado del Departamento de Soporte de Calidad de Vida del INP, Armando Garduño Espinoza, explicó que este enfoque representa un cambio frente al paradigma tradicional que asociaba los cuidados paliativos exclusivamente con pacientes terminales.

El modelo se divide en dos vertientes. La primera son los cuidados de soporte, que inician con el diagnóstico y acompañan a pacientes con posibilidades de curación o con padecimientos crónicos, con el objetivo de que vivan con la mejor calidad de vida posible. La segunda comprende los cuidados al final de la vida, dirigidos a quienes tienen una enfermedad avanzada y requieren control de síntomas, alivio del sufrimiento y acompañamiento integral para ellos y sus familias.

En la atención participa un equipo interdisciplinario de pediatría, enfermería, algología, neurología, neumología, cardiología, rehabilitación, nutrición, psicología y otras especialidades, según las necesidades de cada paciente, detalló Garduño Espinoza.

El instituto también cuenta con el Programa de Extensión Hospitalaria, mediante el cual algunos pacientes pueden recibir seguimiento en su domicilio cuando sus condiciones clínicas y familiares lo permiten. A través de este programa, personal especializado acude al hogar de pacientes con condiciones complejas que dificultan su traslado y, cuando está indicado, facilita equipo como concentradores de oxígeno para continuar el tratamiento fuera del hospital.

En el ámbito de la formación de recursos humanos, el INP ofrece el programa de Alta Especialidad en Cuidados Paliativos Pediátricos, avalado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con lo que se convirtió en sede pionera de este tipo de formación en el país, según la fuente. Garduño Espinoza señaló que dicho programa ha formado alrededor de 40 especialistas procedentes de México y otros países de Latinoamérica, quienes han contribuido al desarrollo de servicios de cuidados paliativos en otras instituciones.

El especialista enfatizó que es necesario eliminar la idea de que recibir cuidados paliativos significa que ya no existen alternativas para el paciente, pues el cuidado paliativo no es exclusivo de quien va a fallecer. De acuerdo con Garduño Espinoza, su incorporación desde el diagnóstico permite fortalecer a las familias, aliviar el sufrimiento, favorecer la continuidad de los tratamientos y brindar a niñas, niños y adolescentes una atención integral centrada en su calidad de vida.