ARMAN NIÑOS DE AZCAPOTZALCO JUGUETES TRADICIONALES
_ Elaboran trompos, caballos de madera y máscaras
Los baleros, trompos, figuras de cartón y carros de madera, han ampliado las opciones de entretenimiento de Javith, de nueve años de edad, quien a partir de su asistencia al Curso de Verano para Pequeños Jugueteros realizado en la Escuela de Cronistas Carlos Monsiváis, ahora no sólo disfruta de la tecnologÃa y videojuegos, sino de la capacidad para armar, crear y decorar estas piezas.
“En este verano los niños aprendieron a elaborar juguetes tradicionales para rescatar el uso de estos objetos, y evitar que queden en el olvido, además de enseñarles las principales tradiciones y cultura de los pueblos originarios de la demarcaciónâ€, señaló el Jefe Delegacional Sergio Palacios Trejo.
El control del pulso es la habilidad principal que deben obtener Alison, Daniela y Mariana para plasmar con su pincel lÃneas derechas en su trompo de madera, previo a la plática en términos sencillos sobre la teorÃa del color para que los niños aprendan a mezclar colores.
"Me gusta hacer manualidades, no sabÃa que podÃa pintar un trompo, aún no sé cómo jugar con él pero mi amigo ya aprendió y me va a enseñar. Lo que más me ha gustado es hacer figuras de cartón y escuchar cuentosâ€, explicó Alison de ocho años de edad.
A lo largo del curso de verano impartido por los artesanos Emanuel Bonilla y Erika Acosta, un total de 30 niños elaboraron papalotes con papel de china, popotes e hilo de algodón, máscaras de yeso, glifos prehispánicos de los 35 pueblos originarios de Azcapotzalco, decorados con plastilina, algodón y semillas, además de un Ojo de Dios, elaborado con hilos de estambre, usado por la cultura Huichol como un objeto de protección espiritual.
“Buscamos enseñarles a los niños todo eso que ya no está tan presente pero con lo que sà se divertÃan sus padres y abuelos, que en muchos casos son objetos o historias que desconocÃan completamente. Además, con estos juguetes desarrollan otro tipo de habilidades y se sensibilizan con el arte a través de enseñanzas de técnicas artesanalesâ€, explicó Julio Arellano, Administrador de la Escuela de la Escuela de Cronistas Carlos Monsiváis.
Los niños armarÃan un caballo de madera para jugar y un Pancho Villa que se mueve por medio de hilos como un tÃtere, decorarÃan con piezas pintadas a su gusto el vestuario de tela para bailar “La Danza de los Alebrijesâ€, que será parte de la clausura del curso que este viernes llega a su fin.
Los baleros, trompos, figuras de cartón y carros de madera, han ampliado las opciones de entretenimiento de Javith, de nueve años de edad, quien a partir de su asistencia al Curso de Verano para Pequeños Jugueteros realizado en la Escuela de Cronistas Carlos Monsiváis, ahora no sólo disfruta de la tecnologÃa y videojuegos, sino de la capacidad para armar, crear y decorar estas piezas.
“En este verano los niños aprendieron a elaborar juguetes tradicionales para rescatar el uso de estos objetos, y evitar que queden en el olvido, además de enseñarles las principales tradiciones y cultura de los pueblos originarios de la demarcaciónâ€, señaló el Jefe Delegacional Sergio Palacios Trejo.
El control del pulso es la habilidad principal que deben obtener Alison, Daniela y Mariana para plasmar con su pincel lÃneas derechas en su trompo de madera, previo a la plática en términos sencillos sobre la teorÃa del color para que los niños aprendan a mezclar colores.
"Me gusta hacer manualidades, no sabÃa que podÃa pintar un trompo, aún no sé cómo jugar con él pero mi amigo ya aprendió y me va a enseñar. Lo que más me ha gustado es hacer figuras de cartón y escuchar cuentosâ€, explicó Alison de ocho años de edad.
A lo largo del curso de verano impartido por los artesanos Emanuel Bonilla y Erika Acosta, un total de 30 niños elaboraron papalotes con papel de china, popotes e hilo de algodón, máscaras de yeso, glifos prehispánicos de los 35 pueblos originarios de Azcapotzalco, decorados con plastilina, algodón y semillas, además de un Ojo de Dios, elaborado con hilos de estambre, usado por la cultura Huichol como un objeto de protección espiritual.
“Buscamos enseñarles a los niños todo eso que ya no está tan presente pero con lo que sà se divertÃan sus padres y abuelos, que en muchos casos son objetos o historias que desconocÃan completamente. Además, con estos juguetes desarrollan otro tipo de habilidades y se sensibilizan con el arte a través de enseñanzas de técnicas artesanalesâ€, explicó Julio Arellano, Administrador de la Escuela de la Escuela de Cronistas Carlos Monsiváis.
Los niños armarÃan un caballo de madera para jugar y un Pancho Villa que se mueve por medio de hilos como un tÃtere, decorarÃan con piezas pintadas a su gusto el vestuario de tela para bailar “La Danza de los Alebrijesâ€, que será parte de la clausura del curso que este viernes llega a su fin.