La retención anual del Impuesto Sobre la Renta (ISR) aplicable a las inversiones de los ahorradores mexicanos disminuirá de 0.90% a 0.68% en 2027, una reducción de 24.4%, tras la aprobación de la Ley de Ingresos de la Federación en el Senado. El paquete fiscal contempla ingresos federales por 10.6 billones de pesos y un techo de endeudamiento interno de 1.7 billones de pesos para ese año.

En materia de ahorro, el ajuste modifica la cantidad que las instituciones financieras deberán retener sobre el capital que genera intereses. Por ejemplo, una persona que mantenga 100 mil pesos invertidos durante un año completo, bajo las mismas condiciones, pasaría de una retención de 900 pesos en 2026 a 680 pesos en 2027, una diferencia de 220 pesos que no serían retenidos durante el ejercicio.

Pedro Javier Leyva Lizárraga, especialista en regulación financiera, cumplimiento y gobierno corporativo, señaló que la reducción implica que, bajo las mismas condiciones de inversión, se retendrá una cantidad menor, pero que la retención y el impuesto final no siempre coinciden. Añadió que esa diferencia es la que el ahorrador necesita entender para tomar decisiones informadas.

El cambio ocurre tras varios ajustes en la tasa de retención, que pasó de 0.15% en 2023 a 0.50% en 2024 y 2025, hasta alcanzar 0.90% en 2026. Por regla general, la retención funciona como pago provisional del ISR anual y, en el caso de las personas físicas, el impuesto se determina sobre los intereses reales, aquellos rendimientos que superan el efecto de la inflación, por lo que una menor retención no garantiza pagar menos impuestos al presentar la declaración.

Las personas físicas que únicamente obtengan ingresos acumulables por intereses y cuyos intereses reales no excedan los 100 mil pesos durante el ejercicio pueden optar por considerar la retención como pago definitivo; el límite corresponde a los rendimientos reales, no al capital invertido. Leyva Lizárraga recomendó revisar la tasa de rendimiento, el efecto de la inflación y los impuestos aplicables, así como conservar las constancias fiscales y verificar que los montos retenidos coincidan con la información de las instituciones financieras, que como agentes retenedores pueden facilitar la comprensión de la tasa aplicada, la base de cálculo y el importe retenido.