La Universidad Tecnológica de San Miguel de Allende, en su Unidad Académica Dr. Mora, fue sede de una jornada técnica sobre nutrición del cultivo de maíz, dirigida a productores, técnicos, académicos y estudiantes del norte de Guanajuato. La sesión, realizada el 25 de septiembre y con una duración de siete horas, reunió a 68 asistentes: 14 productores, 19 técnicos, 7 académicos y 28 estudiantes.

Durante la capacitación se abordó el impacto de los elementos mayores —nitrógeno, fósforo, potasio, azufre, calcio y magnesio— y menores —hierro, zinc, manganeso, cobre, boro, molibdeno y cloro— en la salud, el rendimiento y la calidad del grano. Se presentó un breviario sobre los síntomas visuales de las deficiencias de estos nutrientes y las estrategias para corregirlas.

Los especialistas señalaron que la nutrición foliar, en particular de hierro y zinc, complementa la fertilización del suelo. De acuerdo con lo expuesto, aplicaciones foliares oportunas con dosis mínimas y económicas pueden generar un incremento de hasta 60% en el rendimiento del grano cuando existen carencias de esos elementos. También se precisó que el orden real de absorción de nutrientes por la planta es nitrógeno, potasio, calcio, magnesio, fósforo, hierro, manganeso, zinc y cobre, y no el orden tradicional que ubica primero al nitrógeno, fósforo y potasio.

Como respaldo práctico, se compartieron resultados de trabajos productivos de densidad de siembra y fertirrigación realizados junto a un agricultor cooperante en San Diego de la Unión, en el norte de Guanajuato. En ese proyecto se alcanzaron rendimientos de hasta 25 toneladas por hectárea con un volumen de agua de 4,650 metros cúbicos por hectárea, frente a los 8,000 metros cúbicos por hectárea que consume el método tradicional de riego.

Los ponentes enfatizaron que las recomendaciones de las agendas tecnológicas sirven como guía base, pero deben ajustarse a los distintos ecosistemas locales, definidos principalmente por los contenidos de salinidad y el pH de cada suelo.