El comercio electrónico minorista en México alcanzó los 941 mil millones de pesos en 2025, con un crecimiento anual de 19.2%, y el canal digital ya representa el 17.7% de las ventas minoristas del país, según la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO). Para la logística urbana de la Ciudad de México, ese volumen implica más pedidos, más paradas y más oportunidades de que una entrega falle.

El tráfico es uno de los principales obstáculos. De acuerdo con el estudio de IMCO y Dat's Why (2026), cada habitante de la Ciudad de México pierde en promedio unas 211 horas al año en el tráfico, y la congestión tiene un costo total de 81.7 mil millones de pesos anuales. Para una flota de reparto, la congestión no solo provoca retrasos: altera la secuencia de las entregas, dificulta cumplir las ventanas horarias y complica la planificación del resto de la jornada.

A los embotellamientos se suman cierres, manifestaciones, obras y eventos que modifican la circulación en cuestión de minutos, así como encharcamientos e inundaciones durante la temporada de lluvias. Un incidente puede retrasar varias entregas y obligar al equipo de operaciones a reorganizar la jornada. A ello se agregan las direcciones imprecisas, que derivan en llamadas adicionales, entregas fallidas, reintentos y costos operativos.

La empresa HERE Technologies señala que la precisión debe extenderse al tramo final del recorrido, pues llegar al edificio no equivale a completar la entrega: estacionamiento, entradas alternas y complejos con varios accesos pueden convertir unos metros en varios minutos de búsqueda. La compañía ha presentado iniciativas de orientación hasta el destino final (last-meter guidance) para cerrar la brecha entre la navegación a una dirección y la llegada efectiva al punto de entrega.

Sobre los costos, HERE cita su Calculadora de Costos de Flota: una flota hipotética de 200 camionetas diésel en Chicago, con 55 millas diarias y 5% de entregas fallidas, podría ahorrar 99,371 dólares optimizando sus rutas. La empresa sostiene que combinar datos de tráfico en tiempo real y predictivos, información sobre incidentes y herramientas de planificación permite recalcular rutas y anticipar parte de la incertidumbre, con el potencial de reducir kilómetros innecesarios y consumo de combustible.