El profesor-investigador Miguel Juan Beltrán García, del Departamento de Ciencias Biotecnológicas y Ambientales de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), estudia los microbiomas vegetales para identificar bacterias benéficas y aprovechar su potencial en soluciones para el campo. El trabajo busca comprender cómo los microorganismos que habitan en las plantas influyen en su salud y cómo pueden emplearse para mejorar los cultivos y reducir el uso de agentes químicos.

Beltrán presentó esta línea de investigación en la conferencia “Un paseo por el lado salvaje de los microbiomas vegetales: historias invisibles que le dan vida a la agricultura”, impartida en el Thinking Room de la UAG como parte del programa Pausa que Inspira. En su exposición explicó que las plantas albergan comunidades de microorganismos sobre sus superficies y dentro de sus tejidos, cuya función depende de la relación que establecen con la planta y su entorno: algunos ayudan a obtener nutrientes, otros contribuyen a su protección y algunos pueden provocar enfermedades.

Entre los ejemplos presentados, el investigador mencionó una planta de Yellowstone capaz de tolerar temperaturas de hasta 95 grados gracias a su relación con un hongo y un virus. También señaló que las raíces mantienen contacto permanente con comunidades microbianas que influyen en la salud de la planta, una interacción que comparó con la importancia de la microbiota intestinal en los seres humanos. El equilibrio de estas comunidades puede alterarse por el uso intensivo de fertilizantes y plaguicidas, y a partir de 18 años de muestreos el equipo del laboratorio de Beltrán ha observado una disminución de bacterias que contribuyen a la nutrición vegetal.

El grupo estudia bacterias benéficas como Bacillus velezensis por su potencial para proteger las plantas y favorecer la actividad de otros microorganismos aliados. “Conocer qué hace cada cepa nos permite diseñar bioinsumos para cada cultivo”, afirmó Beltrán. En banano, una tecnología patentada en 2025 y probada entre 2018 y 2021 en plantaciones de Colima permitió, según los resultados presentados por el investigador, reducir 30 por ciento el uso de agentes químicos, disminuir los costos de producción e incrementar la productividad. Para maíz, el laboratorio desarrolló con la empresa Calymar un bioinsumo que ayuda a las plantas a aprovechar mejor el nitrógeno y reduce su dependencia de la urea, ya probado en Ixtlahuacán del Río, Jalisco; en berries trabaja con una mezcla de bacterias que ayuda a reducir los hongos dañinos del suelo antes de la siembra. El grupo suma cinco solicitudes y patentes relacionadas con estas tecnologías, dos de ellas ya otorgadas.

Desde 2024, el equipo de la UAG investiga bacterias asociadas a las microalgas en colaboración con el Centro de Energía Nuclear en la Agricultura de la Universidad de São Paulo (CENA-USP), con apoyo de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP). Además, la Dra. Flávia Winck, del CENA-USP, invitó a la UAG a participar en una propuesta de colaboración con la Prof. Kira Tiedge, de la Universidad de Groningen; la iniciativa, liderada por ambas investigadoras, se encuentra en preparación y busca diseñar consorcios microbianos que contribuyan a la economía circular y a la productividad de los cultivos. Al concluir su participación, Beltrán agradeció a estudiantes y egresados de su laboratorio, así como a colaboradores de la Universidad de São Paulo, Rutgers y la Universidad Autónoma de Baja California, y reconoció el apoyo del CONAHCYT, el COECYTJAL y empresas aliadas como Calymar, Valle Nuevo y Bioiberica.