El profesor Marcelo Cavarozzi, de las universidades Nacional de San Martín, Argentina, y Autónoma de Guerrero, México, advirtió que en América Latina existe un problema en las democracias sobre cómo se controla el poder de los políticos que ejercen funciones públicas, especialmente en el Ejecutivo y el Legislativo, pero también en el Judicial. Durante su participación en el Seminario Interinstitucional El futuro de la democracia en México, realizado en el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), el especialista señaló que la democracia se transforma en un espacio de competencia por el poder y por el cargo, pero no por lo que se puede hacer más allá de los beneficios individuales o grupales.

Cavarozzi, también exprofesor de las universidades de Yale y Georgetown, y del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Estados Unidos, abordó el tema “Los legados de la ‘institucionalización disonante’ en democracias contemporáneas de América Latina”. En su exposición, indicó que los partidos políticos se están disolviendo en todas partes, en el sentido de un liderazgo democrático más o menos efectivo y de la presencia de una militancia con algún sentido democrático, más allá de la preocupación por conseguir un puesto. Añadió que en la región se registra la incapacidad del Estado para monopolizar el control legítimo de la violencia, lo que lleva a que el control de la vida cotidiana, especialmente de los sectores populares, se traslade a los grupos criminales.

El académico mencionó que barrios de ciudades como Medellín, Colombia, o Rosario, Argentina, están controlados por pandillas, y que lo mismo ocurre en prisiones como las de Ecuador, Río de Janeiro o Sao Paulo, Brasil. En esa desmonopolización del Estado del control de la violencia está otra línea de quiebre de las democracias, opinó. Asimismo, consideró que en varios países de la región los militares son una amenaza y controlan el territorio, como en algunos sitios de Perú.

Sobre los partidos políticos, Cavarozzi acotó que Paraguay y Uruguay son las naciones donde “más o menos funcionan”. En ambos países esos institutos políticos se controlan en las ciudades capitales: la política en Asunción y Montevideo, y “no hay un juego importante desde el punto de vista subnacional”. En América Latina y el resto del mundo, dijo, nos enfrentamos con una expansión de las democracias minimalistas que sobreviven, pero no logran impulsar cambios.

La sesión fue moderada por el investigador del IIS, Francisco Valdés Ugalde. En el auditorio Pablo González Casanova, Cavarozzi reconoció que la democracia nunca da lo que promete; sin embargo, es creíble en la medida que su promesa también lo es. Al hablar del caso mexicano, refirió: “aun no entiendo cómo la integración, plena pero asimétrica, del país a Estados Unidos, afecta el funcionamiento partidario presidencial”. La manera cómo se comparte esa relación tan central en la vida cotidiana por diversas razones, es esencial para el México actual, para el partido que está en el poder y para la presidenta, concluyó.