La colonia Condesa, en Ciudad de México, enfrenta una alarmante situación tras una serie de envenenamientos de perros registrados en los últimos días de octubre de 2026. El 28 de octubre se reportó la muerte de un cuarto can presuntamente envenenado, que se sumó a tres casos previos y a dos perros hospitalizados en estado grave, lo que encendió las alertas entre residentes y propietarios de mascotas.

Las autoridades actuaron tras recibir denuncias vecinales y analizar grabaciones de cámaras de seguridad. El 30 de octubre fue detenido un hombre señalado como sospechoso de colocar cebos envenenados en las inmediaciones del Parque España y la colonia Condesa. Los primeros reportes indican que el individuo habría actuado en represalia por una agresión que sufrió un familiar a manos de un perro días antes.

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México localizó 14 cebos de carne con cápsulas que contenían metomil, un insecticida altamente tóxico, en las áreas afectadas. La fiscal Bertha Alcalde informó que hasta el momento se tiene conocimiento de cuatro perros fallecidos presuntamente por envenenamiento y que se han presentado tres denuncias por parte de los propietarios de las mascotas.

El Código Penal de la Ciudad de México tipifica el maltrato o crueldad contra animales como un delito, con sanciones que van desde seis meses hasta seis años de prisión, además de multas económicas según la gravedad del acto. Las lesiones que no ponen en riesgo la vida se castigan con seis meses a dos años de prisión y de 50 a 100 días de multa; si la lesión amenaza la vida, la pena aumenta a la mitad. Cuando el maltrato causa la muerte, las penas oscilan entre dos y cuatro años de prisión y de 200 a 400 días de multa, y los métodos que prolongan la agonía del animal pueden incrementar la sanción hasta en una mitad, alcanzando seis años de prisión.

Este incidente ha generado profunda preocupación en la comunidad y recuerda episodios similares ocurridos en la zona en 2010 y 2015. Los vecinos han intensificado las medidas de precaución, evitando parques y modificando sus rutinas de paseo para proteger a sus mascotas. El caso pone de manifiesto la necesidad de aplicar rigurosamente las leyes existentes para prevenir y sancionar la crueldad animal, así como la importancia de la vigilancia comunitaria y la colaboración entre ciudadanos y autoridades para garantizar la seguridad de las mascotas en espacios públicos.