La banca de desarrollo de México otorgó crédito directo e impulsado por 2.2 billones de pesos y garantías al sector privado por 716 mil millones de pesos entre enero y junio de 2026, con 1.5 millones de beneficiarios, informó Carlos Alberto Reyes Martínez, profesor de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM y titular de la Unidad de Banca de Desarrollo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Durante el Seminario Repensando la Banca de Desarrollo. Nuevas estrategias de financiamiento en México, organizado por la FE, Reyes Martínez explicó que el objetivo actual es asegurar que la política de financiamiento esté alineada con las prioridades del país. Señaló que la banca de desarrollo coordina su trabajo con el sistema financiero de fomento para promover su vinculación con los sectores público, privado y social, dar seguimiento y evaluar los programas financieros e institucionales, además de participar en las decisiones estratégicas de las instituciones a través de sus órganos de gobierno.

En el encuentro académico, la directora de la FE, Lorena Rodríguez León, planteó que para dimensionar el desafío de la banca de desarrollo, en 2027 esta podrá contribuir a fortalecer las capacidades productivas nacionales a fin de ampliar las oportunidades para las empresas y las personas trabajadoras, así como coadyuvar a que la transformación genere bienestar para las mayorías. Recordó que desde la creación del Banco Nacional de Crédito Agrícola en 1926, las instituciones financieras no son neutrales frente a la estructura económica y social, pues sus reglas de acceso y prioridades determinan quién puede producir, obtener un crédito y en qué condiciones.

Rodríguez León destacó que después de la crisis financiera de 2008 y la pandemia se hizo evidente que la banca de desarrollo tiene capacidad de responder a ese tipo de situaciones, financiar infraestructuras y apoyar procesos de transformación productiva. Su principal reto hoy, dijo, es articular sus capacidades y ponerlas al servicio de las necesidades de México.

José Luis Negrín Muñoz, director general de Asuntos del Sistema Financiero del Banco de México, afirmó que esa banca se encuentra en situación de apoyar el crecimiento económico bajo el Plan México, ya que está bien capitalizada, con morosidad manejable y rentabilidad, además de contar con un sólido gobierno corporativo y equipos profesionales. El egresado de la FE mencionó que de las lecciones aprendidas en proyectos como los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura es importante valorar la expansión de la red de intermediarios, seleccionarlos bien, buscar más y mejores inversores, adaptarse al cambio tecnológico, ya sea servicios geoespaciales o inteligencia artificial, y ser creativos en los programas.

El profesor e investigador de la FE, Clemente Ruiz Durán, consideró que México necesita pasar de un sistema financiero que principalmente administra liquidez y riesgo, a uno que también construya capacidades productivas. Para ello propuso implementar mayor profundidad financiera, doble mandato monetario, cámaras industriales como infraestructura de crédito productivo, arquitectura financiera para elevar la inversión, así como productividad, innovación y contenido nacional, sin renunciar a la estabilidad macroeconómica.

Alejandro Manriquez Rangel, coordinador regional del Sistema Financiero en la Agencia Francesa para el Desarrollo para México, Centroamérica y Cuba, señaló que para llegar a una banca de desarrollo con mayor capacidad transformadora es necesario articular las políticas públicas con operaciones concretas de financiamiento, lo que implica un entorno favorable para las finanzas sostenibles a través de inversiones concretas. Añadió que la contribución no debe medirse únicamente por el volumen de crédito otorgado, sino también por su capacidad para movilizar inversiones, crear nuevos mercados y generar impactos, ya que la transformación productiva requiere una articulación efectiva de autoridades, bancos de desarrollo, intermediarios privados y organismos financieros internacionales.